sábado, 2 de julio de 2011

El gen corrupto que habita al sur de los Pirineos

Tengo que admitir que los resultados de las pasadas elecciones, aun siendo previsibles, han provocado en mí una aguda desazón. Y esto, puedo asegurarlo, no es debido a razones ideológicas de ninguna clase.

Estas elecciones eran para mí, dadas las circunstancias y los factores excepcionales en ellas presentes, una oportunidad para evaluar el nivel de madurez cívica y de sensibilidad (léase educación) social de los ciudadanos de este (¿pobre?) país.

En contra de lo que cree la mayoría, considero que los perdedores no han sido los políticos, ni los afiliados o simpatizantes del PSOE, como tampoco son ganadores (a diferencia de lo que cree la mayoría) los políticos y afines al PP. Que el PSOE iba a sufrir un descalabro electoral era previsible, pues el Gobierno de España se ha convertido (por méritos propios y ajenos) en digna diana hacia donde proyectar el malestar y la frustración personal (sentimiento que ha estado maravillosamente canalizado por los políticos y el personal ideológicamente próximo a los partidos de la oposición, quienes han disfrutado de una mayor presencia en los medios de comunicación.

Como consecuencia de la crisis económica –que no de valores ya que ésta viene de más lejos- los políticos (sobretodo los del PP) han articulado un discurso no exento de contradicciones, que ha logrado inculcar en el subconsciente colectivo la convicción de que los males y las frustraciones personales son el resultado de la actuación de unos pésimos gobernantes. No es necesario ser un lince intelectual para detectar e identificar dónde residen las contradicciones y los comportamientos llenos de cinismos de nuestros políticos y demás miembros de las élites económicas del país. Muy diferentes habrían sido los resultados si los ciudadanos hubiéramos sido capaces de identificar estos “atributos” de nuestras clases dirigentes, … ¿o sí lo somos?.

Por sencillo que parezca, ese repetitivo discurso argumental basado en la culpabilidad de los gobernantes y el subsiguiente convencimiento del electorado nacional de que, efectivamente, así es, se presta a evaluar el nivel de madurez y la capacidad para analizar de forma crítica las auténticas causas de la crisis que a todos nos toca sufrir.

Aun reconociendo el buen hacer de ciertos políticos del PP, sería excesivamente simplista atribuir el resultado de las elecciones al buen hacer de estos políticos, y por extensión, al resto de integrantes de esta formación política, yaque existen sobrados ejemplos de todo lo contrario. Por tal motivo, los factores que pueden explicar, al menos en parte, los resultados de estas elecciones en territorios no independentistas (y esta es otra cuestión) residen, no en el buen hacer de aquellos en las comunidades y municipios en que gobiernan, sino en el nivel de madurez y de educación cívica de los ciudadanos.

En relación a la sensibilidad o conciencia social (aspecto que puede observarse en la medida que los ciudadanos no pongan en práctica conductas marcadamente individualistas, con un menosprecio manifiesto hacia los bienes de propiedad o disfrute colectivo) calificaría a la sociedad española (siguiendo la antigua nomenclatura docente de muy deficiente.

¿Cómo se explica, pues, que individuos que utilizan el dinero de todos para financiar dispendios de uso y disfrute individual, o que aprovechen su posición para obtener beneficios y tratos de favor sigan obteniendo la aprobación y el respaldo de la gente?.
La primera explicación a esta pregunta es obvia: demuestra que la corrupción o la utilización del poder en beneficio propio, no sólo es tolerado sino que se ha institucionalizado. Digamos que la más sencilla de las conductas corruptas -como es la utilización no mercantilista del poder- es un comportamiento consustancial a la clase política española y, por extensión, a las élites económicas. En paises del norte de Europa, aun existiendo este tipo de comportamientos, nadie se vanagloria (y menos ante personas no incluidas dentro del círculo íntimo) de haber recibido o solicitado un trato de favor, o simplemente, haber defraudado a la Hacienda Pública. Aquí nadie siente el menor rubor o indignación cuando alguien manifiesta públicamente este tipo de comportamiento. Yo lo llamaría “coge el dinero pero no hace falta que salgas corriendo”. Como son obvios y abundan por doquier, no voy a ilustrar esta afirmación mediante ejemplos, sería como retirar la arena de la playa utilizando una cuchara.

La segunda explicación a la anterior pregunta, en mi opinión y más dolorosa, es la constatación (en términos generales, ¡claro!) de la predisposición de los habitantes al sur de los Pirineos a poner en funcionamiento conductas corruptas. ¿Es posible que tengamos el alma corrupta y no seamos conscientes de ello y para suavizar o desplazar el sentimiento de culpabilidad consideremos que son los políticos, los banqueros, los empresarios y en general, los demás los que son realmente corruptos?. ¿Tan generalizada es nuestra predisposición a la corrupción y el engaño que el que lo manifiesten los políticos no nos perturba y hace que sigamos aceptando el uso del poder en beneficio propio por parte de quienes lo ejercen?.

sábado, 28 de mayo de 2011

Política 3.O o como se quiera

Pensaba que iban a ser unas elecciones (las últimas claro) anodinas, más que previsibles, con los mismos discursos, las mismas caras, en fin, más de lo mismo. Sinceramente no he leido ningún programa electoral, ni he prestado atención a ningún debate político.

Pero tengo que reconocer que estas elecciones han sido diferentes y ¡vaya! han conseguido sorprenderme y, en cierto modo, implicarme. La sorpresa no ha sido debida a los propios resultados electorales (con escuchar a mi vecino del primero podría haber hecho un pronóstico electoral cercano al 100% de efectividad) sino a la movilización horizontal (no propuesta por ningún lider)y resuelta en asentamientos en las principales ciudades españolas (la llamada spanishrevolution por parte de la prensa extranjera).

Podría hacer una larga reflexión sobre el movimiento, en su lugar voy a reflejar unos comentarios realizados por escritores y analistas que en mi opinión, reflejan (en su mayoría) una visión esperanzadora y fresca de lo que supone este tipo de movimiento, que no es otra cosa que una adaptación-modificación a una sociedad del bienestar (caracterizada por tener a su alcance la disponibilidad de tiempo para dedicarlo al ocio y gran cantidad de alternativas, y ello sazonado con una ideología marcadamente consumista) del movimiento surgido en algunos paises árabes y por todos conocido.

Juan Freire, escribio en el espacio público.
"La gente quiere hacer lo mismo que hacen los grupos de poder que determinan las políticas de gobierno mucho más que los votos: quieren opinar, proponer, debatir … influir. Y, al contrario de la práctica habitual de políticos y lobbies, quieren hacerlo de forma transparente y abierta. Este deseo une a la gente que estos días sale a la calle, no una ideología".

Agapito Maestre hizo el siguiente comentario:
"Lo decisivo de esta protesta, con todas sus contradicciones y manipulaciones, sigue en pie: los españoles no somos borregos, la casta política tiene una gran parte de culpa de todos nuestros problemas y, por supuesto, es menester que el espacio público-político no sea devorado por la clase política. Son necesarias reformas importantes en el sistema político. O hay regeneración democrática o esto muere."

Elvira Huelves en Cuarto Poder escribe “me uno de corazón y mente a esta generación espléndida de españoles que están hablando a favor de mejorar nuestro pobre país maltratado desde tiempos inmemoriales, y lo que es más, de sacudir la democracia -adormecida en favor de los depredadores – para que resurja renovada, fresca. Hasta la próxima vez, ya que de eso se trata. Convencimiento“.

El editor de vidasenred.com se muestra doblemente indignado, por lo que pasa y por lo que han contado,
“Estoy muy indignado, en primer lugar con los medios, salvo honrosos casos, ellos han querido desvirtuar el #15M disfrazándolo de movimiento anti globalización de radicales de izquierdas. Los que lo creyeron son los responsables. Indignado con la derecha que ha tildado de antidemocrática la rebelión cívica y pacífica, mintiendo de forma grosera al decir que pedían la abstención. Más culpables son los que se lo creyeron, debería leer un poco lo que Democracia real ya explicó en su momento. Indignado con la izquierda, maestros de la propaganda, quienes quisieron apoderarse de las protestas, ignorando que iban dirigidas principalmente contra ellos y su pésima gestión de la crisis. Para colmo han tenido el valor de culpar de la crisis a todos lados menos a su gestión de la misma”.

Ramón Lobo que escribía el día de reflexión:
"Vengo de la Puerta del Sol, a 200 metros de mi casa. Llego empapado de dignidad colectiva, de pertenencia, de ser parte de algo que podría llegar a ser grande. Es lo más importante que vivo desde los años de la Transición. Nunca pisé la plaza un 31 de diciembre, jamás me atraganté de uvas a pie de campanada en medio de una marabunta. Odio las marabuntas. Esta noche ha sido diferente, esta noche ha merecido la pena estar, participar, compartir, ser engullido, marabunteado."

Enrique Dans escribía el 27 de mayo
"No me sentía representado por los acampados que quedaban en las plazas españolas. Hace días que dejé de pasarme por Sol. No me gustaban las asambleas que pretendían ingenuamente arreglar el mundo. Las señales extravagantes que desvirtuaban el movimiento y sus peticiones iniciales llenándolo de meditaciones trascendentales, cuencos tibetanos, comisiones del amor y Om planetarios. Me parecía que estaban dando una imagen inadecuada, perjudicando claramente la consecución de los fines inicialmente buscados, y ahuyentando a muchos ciudadanos que no se veían cómodos en medio de semejante parafernalia. Me habría parecido muchísimo más sensato optar por concentraciones masivas todos los días a una hora determinada para mantener el pulso informativo, sin acampar ni generar problemas de orden público"

No voy a analizar los anteriores comentarios, sólo pretendo poner de manifiesto lo que piensan algunas personas sobre este acontecimiento. Si que os diré que la política _que no los políticos_ va a cambiar (esta afirmación ni es objetiva ni esta razonada: es una respuesta claramente emocional). Posiblemente no tanto como a mí me gustaría, pero va a cambiar.

Realmente soy muy escéptico en cuanto a los sistemas políticos futuros y la forma de gestionarse los propios partidos, porque los políticos del futuro (las personas) llevarán el mismo "traje" con el mismo tipo de "motivaciones", y por lo tanto, va a ser muy difícil que las cosas sean diferentes a como son hoy día.

Aquí os dejo(sólo he realizado la extracción de las ideas básicas) una síntésis comparativa de las características del sistema político actual y futuro (espero):

MODELO DE PARTIDO ACTUAL
- la autoridad se basa en el poder
- incapaz de seleccionar a los mejores
- basado en agrupaciones territoriales
- el partido como maquinaria electoral
- estructura rígida, basada en la jerarquía

MODELO FUTURO
- autoridad basada en el conocimiento
- liderazgo cohesionador y transparente
- basado en comunidades activistas. El activismo como elemento de cohesión
- conocimiento compartido
- reconocimiento de la autoridad, no la jerarquía
- mejor las causas que los dogmas

miércoles, 16 de marzo de 2011

¿A quién gobiernan los gobernantes?

Reconozco que es muy difícil para un gobernante compatibilizar la exigencia de informar a los ciudadanos sobre cualquier cuestión -por circunstancial que sea- que les preocupe, con el principio de prudencia. Si a este equilibrio informativo le sumamos el principio moral que todo buen ciudadano debe seguir y máxime si se trata de un político o alguien con influencia mediática: no mentir (más sutilmente diría ser objetivo), nos encontramos no con una exigencia, sino con un valor, algo a lo que hay que aspirar, o suspirar (según se mire), en la clase política. Mires por donde mires, con mayor o menor sutileza aparece ese concepto japonés de tratar la información por parte de la población japonesa "el tatemae", (pensamientos que se expresan en público y que no deben ofender a los demás). Existe un "tatamae versión española" que lo describiría como "me importa un pimiento que ofenda a alguien lo que digo, porque yo solo digo la verdad". Esta frase puede extenderse a todos los ámbitos de la vida española, pero es patético que nuestra clase política la utilice como quién pide un pañuelo para quitarse las mucosidades de sus fosas nasales delante de un pato de lentejas y lo perciba como algo completamente natural y humano.
Lo peor es que nos estamos acostumbrando a estas conductas hasta tal punto que, en el caso de caer el moco en nuestro propio plato de lentejas, porque el susodicho mocoso no puede taparse toda la nariz, lo enfocamos como una consecuencia colateral e invitable del señor al que se le caen los mocos, y nada se puede hacer.
¿Y qué decir cuando una de sus ventosidades llega a nuestros receptores sensoriales encargados de identificar los diferentes olores?. Lo seguimos enfocando como algo natural, espontáneo, incluso "humano".
Lo triste es que adoptamos la misma actitud ante las continuas muestras de caciquismo, amiguismo, favoritismo, ... a que nos tienen sometidos nuestros queridísimos políticos. Lo enfocamos como algo natural, humano. Como en el futbol "la política es así".
¿Ya está?, ¿no hay nada que hacer?, ¿tenemos que seguir comiendo sus mocos y oliendo sus ventosidades?. Me niego. Yo prefiero pan con tomate
¡ Voto nulo¡

sábado, 12 de marzo de 2011

Un conflicto de intereses:

En un artículo publicado por Paul Kennedy el 24/02/2011 incide en un factor clave para el futuro de la civilización que conocemos: la avaricia. Ya no sólo se trata del agotamiento y aniquilación de todo lo que sustenta la vida en el planeta, que sigue siendo un hecho incuestionable, sino de la de las características propias de la condición humana: la codicia. En este caso se trata de una codicia global, cuyas consecuencias serán devastadoras y muy lejanas a los discursos de índole solidaria o de progreso social y económico, que diariamente profieren los prohombres que nos gobiernan o que dirigen las grandes corporaciones empresariales.
El mundo está alcanzando límites globales en el uso de los recursos. Estamos sintiendo los golpes cada día en forma de inundaciones, sequías, terremotos y tormentas catastróficas y en el consiguiente aumento de los precios en el mercado. Nuestro destino depende ahora de si cooperamos o somos víctimas de una codicia autodestructiva.
Los límites a la economía mundial son nuevos y se derivan del tamaño sin precedentes de la población mundial y la expansión nunca antes vista del crecimiento económico en casi todo el planeta. Actualmente 7.000 millones de personas habitan la Tierra, en comparación con solo 3.000 millones hace medio siglo. Hoy en día, el promedio de ingreso per cápita es de 10.000 dólares; pero en el mundo desarrollado es de alrededor de 40.000 dólares y de unos 4.000 dólares en los países en desarrollo. Eso significa que la economía mundial está produciendo alrededor de 70 billones de dólares por año, en comparación con alrededor de 10 billones de dólares en 1960.
Sin embargo, hay otra cara de la historia de crecimiento global que debemos entender con claridad. La economía mundial crece a un 4,5% por año y, a ese ritmo, se encamina a duplicar su tamaño en menos de 20 años. La economía mundial actual de 70 billones de dólares llegará a los 140 billones de dólares antes de 2030 y a los 280 billones de dólares antes de 2050 si extrapolamos a partir de la tasa de crecimiento actual.
Nuestro planeta no podrá sustentar físicamente este crecimiento económico exponencial si dejamos que la codicia tome la delantera. Incluso hoy, el peso de la economía mundial ya está aplastando la naturaleza, agotando rápidamente los suministros de recursos energéticos de combustibles fósiles creados hace millones de años, mientras que el cambio climático resultante ha conducido a una gran inestabilidad en función de precipitaciones, temperatura y tormentas extremas.
Hay algo más, muy peligroso y que no se advierte con facilidad. En muchas áreas populosas del mundo, incluidas las regiones productoras de cereales del norte de India, del norte de China y del Medio Oeste estadounidense, los agricultores están recurriendo a aguas subterráneas para el riego de sus cultivos. Los grandes acuíferos que abastecen de agua para el riego se están agotando. En algunos lugares de India, el nivel freático ha descendido varios metros al año en los últimos años. Algunos pozos profundos se están acercando al punto de agotamiento y se prevé un aumento de la salinidad a medida que el agua del océano se infiltre en el acuífero. En España esto lo sabemos muy bien desde hace muchos años, y todavía no existe un plan nacional que corrija los desequilibrios hídricos y al mismo tiempo suponga un desarrollo sostenible
El desastre es inevitable, a menos que cambiemos. Y aquí es donde Gandhi entra en juego. Si nuestras sociedades se rigen por el principio de la avaricia, con los ricos haciendo todo lo posible para enriquecerse aún más, la creciente crisis de recursos producirá una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, y muy posiblemente a una lucha cada vez más violenta por la supervivencia.
Los ricos intentarán utilizar su poder para obtener más tierras, agua y energía para sí mismos, y muchos de ellos apoyarán medios violentos para hacerlo, si es necesario. Estados Unidos ya ha seguido una estrategia de militarización en Oriente Próximo con la ingenua esperanza de que este enfoque pueda garantizar un abastecimiento seguro de energía. Ahora se intensifica la competencia por los suministros, a medida que China, India y otros países compiten por los mismos recursos que, además, se están agotando. China, Corea del sur, Rusia, Arabia Saudí y otros, han entrado en una carrera de adquisiciones de tierras productivas en diversas partes del mundo (África fundamentalmente, donde políticos poderosos venden a inversionistas extranjeros grandes extensiones de tierras de cultivo, dejando de lado los derechos tradicionales de tierras de los pequeños agricultores pobres. Los inversionistas extranjeros esperan utilizar grandes explotaciones mecanizadas para generar productos destinados a la exportación, dejando poco o nada para las poblaciones locales) con el objetivo de garantizarse el abastecimiento de productos básicos. Ésta es una práctica que ya iniciaron los americanos en Sudamérica y no ha supuesto un avance significativo en el bienestar de la población local de las diferentes regiones
En los países de mayor peso -Estados Unidos, Reino Unido, China, India y otros- los ricos han disfrutado de cada vez más altos ingresos y un creciente poder político. La economía de Estados Unidos es rehén de los multimillonarios, la industria petrolera y otros sectores clave. Las mismas tendencias amenazan a las economías emergentes, donde la riqueza y la corrupción van en aumento.
La sensación de que la impunidad domina es inevitable en nuestras sociedades, y eso las lleva, gradual pero indefectiblemente, a tener una cada vez mayor tolerancia hacia ella. El individuo aislado percibe que no le compete intervenir ni poner remedio, cuando ni siquiera lo hacen los jueces. Dejar pasar un delito más del que tengan conocimiento o hayan sido objeto, un crimen aislado de la vida civil, no tiene mayor importancia ni cambia nada en esencia, ante la superabundancia de los crímenes públicos, económicos y políticos, que quedan y quedarán siempre impunes. Se trata de una de las más grandes desmoralizaciones de nuestro tiempo. Esta actitud de resignación ante lo inevitable se está haciendo evidente en cualquier rincón del planeta, forma parte del subconsciente colectivo planetario
Si la codicia prevalece, el motor del crecimiento económico agotará nuestros recursos, marginará a los pobres y nos llevará a una profunda crisis social, política y económica. La alternativa es un camino de cooperación política y social, a escala nacional e internacional. Todo el mundo conoce la teoría pero yo no veo acción alguna por parte de los dirigentes políticos en esta dirección

jueves, 3 de marzo de 2011

La vida misma: simple y desgarrador

Hoy no voy a comentar tema alguno relacionado con aspectos o incidencias que nos afectan a todos, cosa habitual en este blog. Transcribo un artículo publicado en el País Semanal del domingo 27_2_11 y firmado por Almudena Grandes. Podría encuadrarse dentro del mundo de "vidas anónimas", o ser calificado como "sucesos ignorados y cotidianos" o simplemente "cosas que pasan" (claro, a los demás). Sencillamente me parece un artículo desgarrador y cruel como la vida misma. Sencillamente un recordatorio, de que en esta sociedad de alegría, superficialidad y apariencia, el sufrimiento y el drama humano, es la moneda de curso legal por excelencia,lo ha sido y lo seguirá siendo.

En un mundo de vértigo, donde todo sucede a una velocidad de vértigo, donde las noticias o los sucesos vienen enlatados en lotes de 30 segundos y la información infinita que nos envuelve y persigue, hace que vivamos anestesiados en nuestro propio universo de intereses y miserias, ajenos a todo cuanto sucede al otro lado del círculo cuyo radio viene definido por nuestros intereses y nivel de conciencia.

"Ella, hasta el final ALMUDENA GRANDES 27/02/2011
Cuando les dieron la noticia, llevaban veinte años viviendo juntos, y apenas sobrepasaban los cuarenta. Eran novios desde el primer curso de la carrera, aunque no se parecían nada entre sí. Ella era extravertida, ingeniosa y tenía cara de niña traviesa. Él era más reservado, más tímido, hablaba menos y tenía cara de chico serio. Quizá por eso tenían todas las papeletas para ser felices durante una vida larga y fecunda. Durante más de una década, la ausencia de los hijos que deseaban comprometió ese destino, pero cuando su reloj biológico estaba a punto de dar el primer aviso, ella se quedó embarazada por sorpresa, y tuvo un niño guapo, sano, que se llamó como su padre y prometió desde el primer momento ser tan gamberro como su madre. Creían que ya no les faltaba nada, pero poco después de que su hijo cumpliera tres años resultó que ya no eran tres, sino cuatro.
Era atroz, era injusto, era cruel, feroz y maligno. Era un cáncer de páncreas. No podía ser, en ella no, si hubiera Dios, si hubiera justicia, si hubiera lógica, y orden, y compasión en el universo, nunca habría sucedido, a ella no, en ella nunca. Pero era el peor, era de páncreas. Le dieron tres, cuatro meses de vida, a ella, que era la vida misma, que la rebosaba, que la desprendía, que la creaba todos los días, que estaba tan llena de cosas, de amigos, de trabajo, de proyectos, de amor por él, por el niño, por sus amigos, por esa vida que iba a ser larga y fecunda, ni más ni menos que la vida que ella se merecía. Él la miraba y no se lo creía, ella no, por favor, ella no, por Dios, por la justicia, por la lógica, por el universo, ella no, ella no... El laboratorio, las pruebas, las cifras que arrojaban, no quisieron escucharle.
Porque la había escogido a ella, y era el peor. No había mucho margen para tratamientos, pero los apuraron todos y aguantó como una jabata. Luchó con todas sus fuerzas por quedarse, y después ya sólo por estar, un día, otro día, y otro más, despierta, hablando, sonriendo, dándole ánimos, como si no supiera que con ella él perdería la mitad de su vida. Entonces fue cuando decidieron hacer lo único que no habían hecho juntos todavía.
Él fue al juzgado, rellenó los papeles, explicó su caso, digirió el silencio que precedió a las respuestas, y se dio cuenta de que le dirigían miradas un poco raras, pero le dio igual. Lo habían decidido y lo iban a hacer, porque además a ella le apetecía, le hacía ilusión, y él sabía que mientras durara el papeleo se quedaría, que viviría para levantarse de la cama, para ponerse un vestido, para sentarse en una silla, para pintarse los labios y sostener un ramo entre las manos.
Aquel día estaba ya muy mal, pero cuando el juez entró en la habitación le miró, sonrió, volvió a ser ella. Aún lo sería mucho más mientras aquel desconocido, tan conmovido como inquieto por el papel que iba a representar, buscaba la manera más delicada, más indolora, de cerciorarse de la validez legal de la ceremonia que iba a tener lugar.
-Verás, María José... Hoy estamos aquí para hacer una cosa importante, pero sobre todo muy bonita, porque ahora te vas a casar, lo sabes, ¿verdad? -ella asintió con la cabeza-. Muy bien, ¿y sabes con quién te vas a casar?
Ella se echó a reír.
-¡Toma! -dijo luego-. Aquí hay tres hombres, usted es el juez, ese señor de ahí es mi padre, así que... Digo yo que me casaré con mi novio de toda la vida, que es este que tengo aquí al lado.
El juez también se rió, asintió con la cabeza y no dijo nada más antes de empezar a leer en voz alta los artículos pertinentes del Código Civil. El único que no estuvo atento a su lectura fue el novio, que después de escucharla, tan fuerte, tan lista, tan graciosa y tan descarada, tan ella siempre y hasta el final, se enamoró otra vez de su mujer, y se estremeció al pensar que tal vez ni siquiera sería la última, que tal vez su amor no la sobreviviría como un simple recuerdo, que sería capaz de brotar, de crecer y de apagarse para nacer otra vez, al otro lado de la muerte. En ese momento comprendió la exacta medida de su desolación y al mismo tiempo el orgullo de haber podido amar durante veinte años a una mujer así, capaz de ser ella, y no una desahuciada, ella, y no una moribunda, ella, entera y verdadera, su novia hasta el final.
Luego dijo que estaba muy cansada, que con razón decía la gente que las bodas son una paliza. Volvió a la cama y no se levantó más, pero aún fue capaz de hablar, de sonreír, de cogerle de la mano. Cuando la sedaron, le miró, y él vio una lágrima caer, resbalando despacio sobre su rostro.
Después comenzó a pasar el tiempo, todavía no mucho y ya demasiado. La vida sin ella no se parece a la vida, pero él sabe que habría sido peor si no la hubiera conocido nunca.
(Las personas dignas de amor sobreviven a la muerte en la memoria de quienes las han amado. María José Berrocal vive y vivirá mientras vivamos quienes tuvimos la suerte de tenerla cerca.)

miércoles, 2 de marzo de 2011

El gran panorama de las perspectivas

Uno de los temas de debate mas extendidos en el día de hoy en la red el la próxima limitación de la velocidad máxima en las autovías a 110 km/h. Ni qué decir tiene que las opiniones de los diferentes protagonistas, unas mas razonadas que otras, dependen del "lugar donde me pica".

No he visto ningún programa televisivo en el que se debatía la idoneidad o no de este tipo de medidas (me ha llamado la atención, eso sí, un comentario del señor Gonzalez Pons calificando la medida de soviética, pero me las imagino.

El fondo de la cuestión es claro y todo el mundo está de acuerdo: ahorrar. Para muestra un botón: los 2/3 de nuestro déficit comercial se deben a nuestra factura energética y somos el país de la UE que más petróleo gasta por unidad de PIB. Entonces,¿por qué no nos sentamos y discutimos las diferentes formas de hacerlo?. ¿por qué no se mentaliza a la población de que el ahorro energético es imprescindible? (un apunte: recientemente las principales ciudades españolas han traspasado los límites de contaminación ambiental establecidos por la UE durante muchos dias seguidos, y eso que en ciudades como Valencia, los medidores están sitados en la periferia y cerca de zonas verdes. A eso yo le llamo mentalidad de "homo consumidor y al de fuera, que le den"). ¿Por qué no hablamos de las tremendas repercusiones que puede tener para la economía de este país un barril por encima de los 120 dólares?.

Hoy por hoy, no hay amenaza más tangible que el precio enloquecido del petróleo. El pasado jueves, el barril de brent rozó los 120 dólares, la punta más alta desde el récord de 2008 (que fue de 146 dólares, pero con la economía aún en crecimiento). Según los cálculos del Gobierno, por cada 10 euros de incremento del petróleo la economía española pierde 6.000 millones por la factura energética, que se ceba en los bolsillos familiares (llenar el depósito del coche es hoy entre 11 y 14 euros más caro que hace un año), los balances de las empresas y las cuentas públicas. Y la recuperación, ese aproximadamente 2% que necesita crecer España para crear empleo, se demora más. Por no hablar del "gran satán" de la coyuntura economíca: la estaflacición, inflación con estancamiento
Si las tensiones en Oriente Medio aumentan y el barril de petróleo llega hasta los 150 dólares, la zona euro se situaría al borde de la recesión, .. pero ¿cómo nos iría en España?


Pues no, hablar de estas cosas y de este escenario ni hablar,sería pecar de tremendista, agorero, destructor de la moral y factor depresivo del irracional consumidor y eso no es nada bueno, "a discutir que lo hacemos muy bien".

La visión cortoplacista no permite ver el horizonte que nos acecha: unos recursos energéticos cada día más caros, y como la energía está en la base de nuestra sociedad, cada vez seremos más pobres puesto que seguiremos pagando lo que haga falta por tener las comodidades y los privilegios que hoy dia disfrutamos.

Nuestro país depende casi en un 100% del petróleo y del gas que consume y sus cotizaciones -más allá de los impuestos,alrededor de un 60%- está a merced de la demanda internacional y de ciertos especuladores (que no tienen ningún reparo en arruinar paises con tal de agrandar sus arcas), conjuntamente con la coyuntura política de cada uno de los países productores y no tanto de la mayor o menor rigidez del propio mercado.

Dejemos de fijarnos en los puntos que nos separan y centrémonos en los que nos unen, que no son pocos, y nos irá mucho mejor

viernes, 25 de febrero de 2011

VAN MAL LAS COSAS,...MENOS PARA LOS DE SIEMPRE

Ojeando las noticias de hoy es para estremecerse, aunque ¡menos mal que no hace frío¡, de la gasolina mejor no hablar, ya que lo peor aún está por llegar. Y no lo digo por lo que nos costará llenar el depósito de gasolina, sino porque nuestra sociedad, nuestra idolotrada civilización está basada en el uso de combustibles fósiles. Sólo un apunte: en el momento que el litro de gasolina alcance los dos euros (un 40% más) los precios de los alimentos se multiplicarán por 2.5. Todos vamos a perder, bueno casi todos. Más o menos como ahora.

Leyendo algunas de las noticias de hoy se podría concluir que las cosas van mal para los que se empecinan observar sólo los datos negativos, es decir, los pesimistas,o para todos aquellos que no ven oportunidades en la crisis actual (palabras de la Sra Botín), porque en realidad, las cosas van bastante bien,... para los de siempre. Para ejemplo unos cuantos botones: la aseguradora AIG ganó el año pasado 7.720 millones de euros, Iberdrola 2.800 (un 1.6% más), Antena 3 un 74% más que el año anterior, Tele 5 un 45% y Telefónica llega a los 10.167 millones, un 30.8% más). Por último Repsol, que triplica sus ganancias hasta llegar a los 4.693 millones de beneficio (eso sí, gran parte de ellos se deben a la venta de activos en Brasil).

Estos son solo algunos ejemplos de que las cosas no van tan mal como algunos se empeñan en mostrar. A pesar de todo lo mal que está la economía, muchos siguen ganando mucho dinero. ¡Qué nadie se alarme¡: son las reglas del juego, las del libre mercado. Un mercado que se sustenta sobre la base de los combustibles fósiles, aquellos que una vez consumidos, desaparecen para siempre.
¡Qué Dios nos pille confesados, ...a los de siempre¡

jueves, 24 de febrero de 2011

ANTES MUERTO QUE SENCILLO

Parece claro el destino del pobre Gadafi y el de su familia: una jubilación anticipada para él y una vida de rentas para sus pobres hijos en algún país "enemigo de Occidente". Digo pobre porque después de tantos años dedicados en cuerpo y alma a su pueblo, merecedor de sus incontables desvelos y angustias, por el que ha luchado sin descanso durante 42 largos años, destinatario y guía de sus preocupaciones y por el que, en suma, ha dedicado gran parte de su vida, y por supuesto, la de sus hijos. Ahora este pueblo, visiblemente desagradecido, ha olvidado lo mucho que ha hecho por él, y le exige que se vaya de la que ha sido y es su casa. ¡Qúe ingrato y egoísta es el pueblo, la gente, los ciudadanos, sólo piensan en sí mismos y nunca en su "destino universal"¡.

Y el pobre Gadafi se preguntará "¿cómo es posible que me haya pasado esto a mí?". Yo que tenía todo controlado, aquí donde nadie respira sin mi permiso, donde todos besan el lugar por donde piso y millones de mujeres sueñan con el olor de mis sábanas. Yo, el infalible, aquel al que Alá ilumina y habla a través de él."

El pobre Gadafi, como todo buen dirigente árabe, no puede aceptar que aquellos a los que ha manipulado durante décadas, aquellos a los que ha insuflado iras hacia la cultura y forma de vida occidentales, aquellos a los que ha alimentado con pan y religión, ahora le digan que se vaya. Sencillamente no lo puede creer ni por supuesto, asimilar. Solución: "nos han invadido una horda de espías y han formado un contubernio judeomasónico para confundir a las buenas gentes y destruir nuestro amado país". ¡¡¡ NO PASARÁN ¡¡¡ "¡Soy un guerrero, un revolucionario. Soy un mártir. Y no voy a permitir que una banda de drogadictos, homosexuales, alcohólicos y judíos me diga lo que tengo que hacer." "Soy un mártir,... y los demás tambíén."
Antes muerto que sencillo.

Hacen muy bien los dirigentes de los países musulmanes en dar pan y religión a sus ciudadanos pues ¿qué pasaría si la población musulmana tuviese un nivel educativo y una formación similar a la que se tiene en Occidente?. ¿Cuánto tiempo se mantendrían en el poder?: "con las armas compradas en Occidente todo el tiempo que haga falta", dirán. Y no les falta razón.

Y nosotros, los acomodados de Occidente, viéndolo todo desde nuestra poltrona privilegiada, con la potestad y capacidad para analizar, juzgar y sentenciar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor,nos convertimos en espectadores silenciosos pero temerosos de ver cómo el barril sube y sube sin poder hacer nada. Eso es lo único que nos preocupa, ¡el barril¡.

Sinceramente no se quién es peor si el revolucionario megalómano dispuesto a arrasar todo un país, o la horda de insensibles acomodados, preocupados por nuestras miserables vidas y por gastar cada día más, arrasando y esquilmando los recursos de este planeta que es de todos, y a los que lo único que preocupa es el dichoso barril.

Gadafi, yo te comprendo, has intentado guiar espiritualmente a tu pueblo. Has intentado insuflar principios morales en la gente para que viviera en paz, que fuera feliz con lo poco que tiene sin desear nada más. Te has esforzado hasta el agotamiento para que tu pueblo no cayera en los brazos del pecado y se abandonara a una vida de frenesí y descontento generalizados, porque sabes que el consumo desenfrenado a lo único que conduce es a la degradación del hombre.

Gadafi, no te preocupes, en el Valle de los Caídos tienes un lugar para tu eterno descanso, al lado de otro gran visionario que dio también su vida por su pueblo.

jueves, 17 de febrero de 2011

LOS OLVIDADOS

En el apartado de curiosidades teneis un enlace a un vídeo que aparece en una página del diario El País. Vale la pena verlo para no perder de vista nuestra auténtica dimensión.
No es muy largo

LA BANCA NUNCA PIERDE

Todos sabemos que cuando uno juega "la banca nunca pierde". Pero esta frase hecha también hay que aplicarla a los "bancos". Nuestros queridos bancos, que tanto dan, que son el "sistema circulatorio" de nuestra economía y que sin ellos nada sería igual. Posiblemente retrocederíamos a una actividad económica propia de hace 200 años. Pero en los tiempos de esperpéntica crisis que corren, los bancos se han convertido en los auténticos protagonistas por varios motivos.
Primero por ser los que han aumentado "la presión sanguínea" de la economía, es decir, sobrecalentándola a través de inyectar ingentes cantidades de dinero a través del crédito, lo que ha hecho que en paises como España (mayormente dirigido hacia el sector de la construcción)hayan provocado unos niveles de inflación muy altos si los comparamos con paises de nuestro entorno.
En segundo lugar, al conceder créditos (en este caso hipotecarios) con la espectativa de futuros aumentos en los precios, no han dudado de ofrecer más del 100% del valor escriturado de las viviendas. Este movimiento ha despertado, una ya de por sí, insaciable avaricia de la sociedad por la compra especulativa de viviendas, provocando una espiral indefinida de aumento en los precios en el sector.
En tercer lugar, enarbolando las leyes del libre mercado, y que las autoridades gubernamentales deberían regular, las entidades bancarias se han lanzado a lo que hace todo el mundo (¿no es así?) a ganar el máximo dinero posible. Una especie de "Coge el dinero y corre".
Sí, las Autoridades gubernamentales a las que tan bien les ha ido mientras el dinero entraba a espuertas en sus arcas, se han dedicado a mirar hacia otro lado, sin poner límites a los excesos del sector financiero, sin aumentar la protección a los desinformados ciudadanos que, mal asesorados por un puñado de desalmados, se han lanzado como locos a la compra de viviendas a unos precios que hoy causan vértigo. Algunos pobres, los peor colocados en esta carrera de desmesuras, después de haber perdido su trabajo se ven embargados porque los bancos ejecutan las garantías con las que concedieron los créditos hipotecarios, es decir, sus viviendas.
Pero la pesadallida no acaba con el embargo, la banca esa que nunca pierde, si con la ejecución de la hipoteca no queda saldada la deuda, perseguirá al deudor más allá de la tumba, hasta que éste pague todo lo que debe.
Y es en este punto donde yo acuso a los gobernantes de no adoptar ningún tipo de medidas que pongar freno a la insaciable avaricia de la banca, ya que aquí encontramos otro punto dónde la legislación vigente otra vez (que casualidad) resulta favorable a la "banca que nunca pierde"
Os voy a plasmar un texto que encontré (12_11_2 en Cinco Dias)y en donde se explica con bastante claridad la indefensión con la que nos encontramos los ciudadados y la impunidad (claro, amparándose en la ley) con la que actúa la banca.
Cinco Días - 12/02/2011

Unas 118.000 familias fueron desahuciadas de sus casas durante el pasado año, al ser incapaces de hacer frente al pago de la hipoteca, según los datos recogidos por la agencia de calificación crediticia Moody's. Para muchas de estas familias, la pérdida del hogar ha sido solo el principio. La legislación española establece que el firmante de la hipoteca está obligado a responder de su deuda con "todos sus bienes presentes y futuros". Lo que significa que aunque entreguen su vivienda al banco este podrá seguir reclamándoles otros pagos, por un valor adicional de hasta la mitad del crédito concedido, durante el resto des sus vidas.
La justicia, sin embargo, parece tener dudas sobre la idoneidad de este sistema. Así lo refleja una reciente y polémica sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra que considera "moralmente rechazable" que los deudores deban responder por la deuda contraída con el resto de su patrimonio, habiendo entregado ya el domicilio. Aunque esta resolución ha saltado a la primera plana de los medios de comunicación, el caso no es único. Otro auto, dictado en junio de 2010 por la Audiencia Provincial de Ciudad Real, ya admitió el embargo del inmueble como pago único para saldar cuentas con el acreedor. El caso navarro, no obstante, ha ganado aún más eco dado que en los últimos días, otra sala de la misma Audiencia ha dado la razón al banco. Una contradicción acentuada por el hecho de que en ambos procesos el ejecutor de la hipoteca era la misma entidad, el BBVA.
Todos los expertos consultados, sin embargo, coinciden en una misma tesis. El primer dictamen de la Audiencia navarra, que está siendo recurrido por la entidad, es meramente anecdótico. La ley, tal cual está hoy escrita, permite a las entidades seguir reclamando dinero aún tras la apropiación de la vivienda. Además, las sentencias referidas no sientan jurisprudencia alguna. Lo que abren, eso sí, es la puerta al debate de la normativa actual. Una bandera que han empezado a enarbolar las asociaciones de consumidores, quienes han sido recientemente secundados por los sindicatos. UGT reclamó el jueves al Gobierno que la modificación del modelo español de ejecución hipotecaria se coloque sobre la mesa de negociación del diálogo social.
Existen infinidad de cambios posibles, aunque el más drástico sería aprobar la dación de la vivienda como pago único para eximir de más responsabilidades. Así ocurre en otros países como Estados Unidos, donde la crisis financiera también ha provocado una ola de desahucios en lo que se conoce como el efecto sonajero. Basta con enviar a la entidad bancaria las llaves del inmueble dentro de un sobre para acabar con toda responsabilidad.
Posibles modificaciones
Desde la Asociación Hipotecaria de España, que agrupa a las entidades financieras que conceden estos créditos, exponen que una modificación de este calibre endurecería las condiciones bajo las que se permite firmar una hipoteca. Podrían rebajar, por ejemplo, el porcentaje del coste que ayudan a sufragar. Hoy día, el límite suele establecerse en un 80% sobre el precio de la vivienda. Si bien, durante el periodo de bonanza, la cifra alcanzaba a menudo un 110%, y sigue siendo del 100% hoy día para los pisos que venden las propias entidades. El argumento principal, no obstante, es que ante el riesgo de salir perdiendo si el precio de la vivienda cae, la banca exigiría más dinero y mayores garantías para conceder un crédito sobre un inmueble.
"El valor del mercado se ha devaluado porque fue la propia banca quien lo hinchó durante muchos años para así ir firmando hipotecas cada vez más caras", responde Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores Facua. "En cuanto a que las condiciones se endurecerían si bastara con entregar la casa para saldar la hipoteca, eso es como cuando se obligó a las operadoras de telefonía a cobrar por fracción, en lugar de embolsarse minutos completos. Decían que tendrían que subir las tarifas. Pero no es que sea más caro, es que se habían acostumbrado a ganar dinero de más a costa de sus clientes", ilustra.
Existen, por otra parte, cambios en el reglamento menos drásticos, que podrían equilibrar el sistema. Uno de los aspectos diferenciales del modelo español es el que se produce al subastar los pisos de quienes no pueden hacer frente a los pagos de las cuotas. Si la subasta queda desierta, algo que según fuentes del mercado ocurre frecuentemente en la actual crisis, el banco acreedor de la hipoteca tiene derecho a adjudicarse la casa "desde el 50% del valor" de su tasación original. El "desde" resulta simbólico, explican los expertos en la materia, pues nadie paga más del mínimo exigido. Será esta cifra, y no el valor actual de inmueble en el mercado, la que se descuente de la deuda del cliente antes de seguir reclamándole nuevos pagos. El escenario resulta extremo, teniendo en cuenta que el descenso medio de las viviendas en España durante la peor crisis que se recuerda ha sido de entre el 13% y el 20%, muy lejos del 50% que se impone en este procedimiento. Una nueva tasación del precio de mercado del inmueble y la aceptación del 100% del valor a la hora de descontar la deuda podría resultar más apropiado. Esta es una de las tesis defendidas por la Audiencia de Navarra en su sentencia a favor del cliente.
Desde el Colegio de Registradores de la Propiedad recuerdan, además, que el banco puede vender los inmuebles más tarde a un precio superior, incluso superando el total del crédito pendiente, y aun así, seguir exigiendo la deuda al ejecutado. Supervisar estas operaciones, o elevar el precio mínimo de adjudicación del 50% al 75% del precio escriturado, son otras de las alternativas a estudiar.
Una posibilidad más sería facilitar la entrada de nuevos pujantes a las subastas de inmuebles embargados. "Para acudir a ellas hay que consignar un 30% del valor de tasación original. Una solución sería bajar este porcentaje para que el simple hecho de intervenir en una subasta no fuera tan costoso", expone Daniel Jiménez, director del departamento de Derecho Procesal y de arbitraje del bufete de abogados Ashurst. "La consignación se establece para que nadie puje sin intención y termine quebrando la subasta. Pero puede haber otro tipo de cautelas, como convertir ese acto en un delito penal", agrega.

Desde este blog humilde y que casi nadie lee quiero lanzar una propuesta:
¿merecemos estos gobernantes que ni son capaces de gobernarnos ni son capaces de demostrar decencia, dándo muestras continuadas de su nivel de corrupción?
Yo creo que no. No en mi nombre.
Las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina y podemos decirles que no nos gustan haciendo que nuestras papeles computen como VOTOS NULOS.
Hagamos "LA REVOLUCIÓN DEL VOTO NULO"

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Qué indican los datos macroeconómicos?

Bruselas admite que España controla mejor la deuda que la eurozona
La Comisión Europea y el FMI mejoran las expectativas de la economía española, y se acercan a las últimas que ha realizado el Gobierno
ANDREU MISSÉ - Bruselas - 06/12/2010

Bruselas reconoce en sus últimas previsiones que España está logrando un mejor control de la deuda pública que la zona euro y mejor de lo que había pronosticado hace un año. El endeudamiento público español se situará en 2011 en el 69,7% del producto interior bruto (PIB), cuatro puntos menos que lo previsto hace un año por la Comisión Europea, y 17 puntos por debajo del promedio de la zona euro, que escalará hasta el 86,5%.
La UE reconoce ahora que el PIB solo caerá el 0,2% este año
El desempleo y el coste de la deuda bancaria, principales lastres
Al mismo tiempo, España está reduciendo el déficit corriente a marchas forzadas lo que también contribuirá sin duda a adelantar su salida del túnel de la crisis.
El desequilibrio exterior pasará del 9,6% en 2008 al 3,8% en 2011, una reducción superior en un punto a la prevista por los analistas comunitarios hace un año.
El déficit por cuenta corriente se situará este año en unos 50.000 millones de euros, menos de la mitad que el registrado en 2008.

Las mejores previsiones económicas son siempre las del pasado. Bruselas reconoce ahora que la economía española caerá en 2010 sólo el 0,2%, (asumiendo la previsión del 0,3% del Gobierno), una baja bastante más moderada que el 0,8% que había pronosticado hace un año. También el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha corregido el tiro. Hace un año su previsión de España para 2010 fue de una caída del 0,7%, pero que el pasado octubre redujo al 0,35%. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo, (OCDE), sin embargo, mantuvo invariable su previsión de hace un año de una caída del 0,3%.

Según las proyecciones de la Comisión de la semana pasada, a partir del cuarto trimestre de 2011, España crecerá al mismo ritmo que la zona euro (al 0,4% trimestral y seguirá al 0,5% en 2012). El FMI apuntaba el pasado octubre más lejos indicando que a partir de 2013, España crecerá a una velocidad mayor que la de Alemania, Francia e Italia. Vale la pena destacar dos datos de las previsiones para 2012 del último análisis de la Comisión Europea: La construcción (que aportó un 12% al valor agregado total de la economía en 2006) tendrá por primera vez un crecimiento positivo después de la crisis, mientras que la inversión en bienes de equipo crecerá un 6%, superior a la de la Unión (5,6%).

En la mejora de la coyuntura ha influido de manera decisiva la reducción del déficit público a un ritmo mucho más acelerado que el previsto por Bruselas. La Comisión se ha ido acercando progresivamente a la senda del Gobierno que para 2011 había previsto un déficit público del 6%. Hace un año Bruselas pronosticó un desequilibrio de las cuentas públicas españolas del 9,3%, que luego fue corrigiendo sucesivamente al 8,8% y finalmente al 6,4%.

El control de la deuda pública permite a España mantener una considerable distancia de países más atacados por los mercados. Para 2012, el endeudamiento de España alcanzará el 73%, del PIB, muy alejado del de Grecia (156%); Italia (119%); Irlanda (114%) y Bélgica, (102%). Y también por debajo de Portugal (92%); Francia (89%); Reino Unido (86,6%) y Alemania (75,2%).

Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff han analizado la fuerte vinculación entre el endeudamiento público y las perspectivas de crecimiento. En un reciente estudio señalaban que las economías con un endeudamiento superior al 90% del PIB tienden a crecer mucho más lentamente. En el caso de las economías avanzadas el crecimiento puede ser hasta dos puntos menos que el de las economías con una deuda inferior al 30%. El menor endeudamiento de España implica un menor coste en intereses. Bruselas indica que este año el coste de los intereses de la deuda supondrá el 2% del PIB en España, frente al 2,9% de la zona euro, 4,6% en Italia y 3.5% en Bélgica.
En consecuencia, España puede dedicar más recursos a inversión pública (4,1% del PIB), mientras que la media de la zona euro se situará este año en 2,6%.

La mejor solvencia del sector bancario español en relación con la media europea ha quedado patente con los datos publicados la semana pasada por el vicepresidente de la Comisión y responsable comisario de Competencia Joaquín Almunia. Los recursos totales empleados en España (la mayor parte garantías para asegurar la liquidez) han ascendido a 334.000 millones, bastante menos que en Reino Unido (850.300); Irlanda (723.310); Dinamarca (599.000); Alemania (592.000) y Francia (351.000).
Las diferencias son mucho mayores si se compara el capital realmente inyectado.
Esta mejora de las expectativas no contribuye sin embargo a resolver los dos principales problemas del país, el desempleo, que seguirá creciendo en 2011, impulsado por el aumento de la población y el endeudamiento exterior público y privado que ascendía a 1,7 billones de euros, (169% del PIB) y el 33% de la deuda total en 2009, según el trabajo de Costas Lapavitsas La eurozona entre la austeridad y la suspensión de pagos. La pesada carga de la deuda bancaria (1,6 billones) y la de las empresas (2 billones) es muy superior a la pública 80,6 billones), y el volumen del desempleo son sin duda elementos que inquietan a los inversores.
En resumen: nada nuevo bajo el sol

I+D+i en España

La innovación cae en España un 11,5%
Solo un tercio de las empresas con 10 o más empleados fueron innovadoras entre 2007 y 2009, según los datos del INE EL PAÍS - Madrid - 01/12/2010

El gasto en innovación tecnológica descendió un 11,5% en 2009 respecto al año anterior, situándose en 17.637 millones de euros, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sólo el 33,9% de las empresas de 10 o más asalariados fueron innovadoras en el período 2007-2009, incluyendo en este capítulo no sólo las innovaciones tecnológicas, sino también las organizativas y de comercialización. Si se restringe el capítulo a innovación de productos o de procesos, el porcentaje de las empresas innovadoras se reduce al 20,5%, o una de cada cinco. El porcentaje se eleva al 22,9% si se consideran las empresas con innovaciones tecnológicas en curso o no exitosas.
Según la Encuesta sobre Innovación en las Empresas, presentada por el INE para 2009, es el sector de telecomunicaciones el que tiene el mayor porcentaje del total del gasto en innovación tecnológica, con un 11,9%, seguido del sector servicios de I+D, con un 9,5%. y el de transportes y almacenamiento, con un 9,2%. En el análisis por rama de actividades, destacan las empresas farmacológicas. ya que un 75,1% de ellas son innovadoras, así como las químicas (un 60,1%); en servicios están a la cabeza las empresas de I+D (un 77,9% son innovadoras) y las de información y comunicaciones (43,6%).
Por comunidades autónomas, las empresas con mayor gasto en innovación, en 2009, fueron las de la Comunidad de Madrid (con un 38,8% del total del gasto), seguidas de las de Cataluña (19,8%) y las del País Vasco (10,1%). Por la cola, están Canarias (0,65% del gasto), Cantabria (0,58%), la Rioja (0,37%), Extremadura 0,29%), Ceuta (0,02%) y Melilla (0.01%). En cuanto al mayor crecimiento registrado en 2009 respecto a 2008, destacan Aragón y Castilla y León.
El INE especifica que se definen como actividades innovadoras "toda clase de actividades científicas, tecnológicas, de organización, financieras y comerciales, incluyendo la inversión en nuevo conocimiento, que conducen real o potencialmente a la puesta en marcha de innovaciones". Se distinguen así, dos tipos de innovaciones: las tecnológica y las no tecnológicas, de manera que las segundas "comprenden los nuevos métodos de comercialización de productos (bienes o servicios), o nuevos métodos de organización de las prácticas de negocio".
Según el Marcador Europeo de Innovación, elaborado por la Comisión Europea, España ocupa el puesto 17 de la UE de los 27 en cuanto a innovación en 2009 (en la tabla elaborada con 29 marcadores), y es uno de los países innovadores moderados, tras el grupo de los líderes de innovación y el de los seguidores, y sólo por delante de los de alcance.
El mismo día en que el INE ha presentado los datos de innovación, la multinacional de consultoría Altran ha dado a conocer su Indice Altran de Potencial Innovador, con la presencia en el acto del secretario general de Innovación Juan Tomás Hernani, del Ministerio de Ciencia e Innovación. Según Altran, "España es el país que mejor avance registra entre 2005 y 2010"; el índice "mide la capacidad innovadora y tecnológica de Europa".
"Los resultados obtenidos por España en este índice son el reflejo de las medidas adoptadas y del esfuerzo inversor en I+D+i por parte del Gobierno en los últimos cinco años, que ha permitido prácticamente duplicar el potencial innovador", ha dicho Hernani acerca de los datos presentados por Altran. "Pero al mismo tiempo, muestra la necesidad de establecer y mantener en el tiempo políticas que impulsen a nuestro país a situarse en los primeros puestos, objetivo principal de la Estrategia Estatal de Innovación".
En 2010, según Altran, Suecia, Finlandia y Dinamarca encabezan el índice como países con mayor capacidad de innovación, al igual que lo hicieron en 2005. España está en el puesto 12 de la lista, y "representa uno de los principal avances, ya que casi dobla su valor del índice Altran en 2010 respecto a 2005, (pasando de un valor de 0,24 a 0,47).


Ciencia deja sin gastar uno de cada tres euros del presupuesto para I+D
El recorte global de las partidas para investigación será del 8,4% el año próximo
ALICIA RIVERA - Madrid - 27/11/2010

La I+D española no solo sufre los ajustes presupuestarios, sino que además tiene partidas sin utilizar. La ciencia y la tecnología, incluidas actividades civiles y militares, sufrirán el año próximo una reducción de la financiación de un 8,4% respecto a 2010, según el proyecto presupuestario, lo que se acumula al 5,5% de recorte de este año respecto a 2009. "Esto entierra definitivamente la etapa de crecimiento del gasto en I+D+i de la anterior legislatura", señala un análisis sobre la política de investigación realizado por CC OO a partir de datos oficiales.
España partió de un retraso en este ámbito respecto a los países más desarrollados, "atraso que se corrige muy lentamente y, al ritmo actual, la convergencia con Europa tardará aún muchos años", advierte el estudio. Igualmente se aleja el ansiado cambio del modelo productivo.
Pero las grandes cifras del presupuesto difuminan la situación real del gasto público en I+D: en 2009 sólo se utilizó el 79% de los 8.405 millones de euros (sin contar los organismos públicos de investigación y las agencias) aprobados para investigación en distintos departamentos, con lo que quedaron sin ejecutar 1.730 millones de euros, en su mayor parte préstamos dirigidos a las empresas, puesto que los científicos no pueden endeudarse. Especialmente baja fue la utilización de los fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación que, en 2009, "dejó de ejecutar uno de cada tres euros de los que disponía, mientras que el nivel del Ministerio de Industria fue muy superior".
Los cinco departamentos con competencias de I+D+i muestran diferentes resultados de utilización de sus recursos en 2009: Ciencia e Innovación, 67%; Industria, 95%; Defensa, 98%; Sanidad, 81%, Educación, 90%. El bajo porcentaje del departamento que dirige Cristina Garmendia se debe, sobre todo, al gran peso del capítulo de préstamos, cuyo alto volumen ha servido para presentar datos absolutos de inversión elevada pese al recorte de ayudas directas. Dentro del mismo ministerio, los programas de subvenciones para la ciencia y los organismos de investigación rondaron una ejecución del 90% o mayor.
"Las cifras absolutas, tanto en 2009 como en las previsiones de 2010, suponen alcanzar los niveles más altos nunca registrados de volumen de créditos utilizados, pero la provisión ha sido superior a la demanda de empresas y comunidades autónomas", dijo un portavoz de Ciencia. "Nuestra decisión es ir sustituyendo las subvenciones por préstamos en el I+D empresarial". Hay que destacar que en el proyecto presupuestario para 2011, Ciencia e Innovación sufre un recorte notablemente inferior (casi el 4%) a la media de la caída global de I+D+i (8,4%). Será Industria el departamento que soportará el grueso -dos tercios- de la caída el año que viene.
El análisis de CC OO aporta una perspectiva de la evolución del esfuerzo gubernamental en I+D. Entre 2004 y 2008 se constató un avance muy notable, pero ya en 2009 se frenó, y en 2010 han llegado las fuertes reducciones, que se acentúan en las cuentas de 2011. Pero al desglosar las cifras de los años de vacas gordas emergen datos más moderados de la trayectoria seguida. Desde 2004 hasta ahora, el capítulo de préstamos ha aumentado un 127%, mientras que las ayudas directas a la investigación han crecido un 56%. En 2011, el 61% de los fondos de I+D+i son gastos financieros, pero su cuantía total cae el 9,6%.
El empleo científico bajará un 6,2%
Los Organismos Públicos de Investigación (OPI) dependientes del Ministerio de Ciencia e Innovación, perderán, con los presupuestos de 2011, un 6,2% de sus trabajadores, pasando de 4.716 en este año a 4.423 el próximo (excluido el CSIC), según el análisis de los expertos de Comisiones Obreras. Esta reducción se debe, sobre todo, a que no se cubren las plazas de quienes se van jubilando; y el descenso de personal afecta tanto a los funcionarios como a los trabajadores con contratos laborales fijos y, en menor medida, entre los laborales eventuales.
En el CSIC, el mayor organismo de investigación en España, con casi 140 institutos y centros, y más de 7.000 trabajadores, la situación se presenta dramática porque, con el proyecto presupuestario, solo se convocarán 100 plazas en 2011, pese a que la tasa de jubilación actualmente es alta.
El Ciemat pasará el año que viene de 1.161 trabajadores a 1.099, es decir, una disminución del 5,3%, que es algo inferior al 7,2% del Instituto de Salud Carlos III, que pasará de 1.113 a 1.033 en 2011.
Ante esta situación, Comisiones Obreras pide medidas efectivas para "la recuperación de las plazas amortizadas [en los organismos científicos], ya que la investigación es un sector prioritario", así como eliminar la precariedad temporal de los trabajadores e incentivar el crecimiento y rejuvenecimiento de las plantillas.
Entre 2009 y 2011, los fondos públicos dedicados a los OPI (excluyendo la autofinanciación del CSIC), cae de 1.242 millones de euros a 1.003 millones. "Por ahorrar menos de 240 millones anuales (el 10% de lo recaudado con el derogado Impuesto sobre Patrimonio) o una nimiedad comparado con los miles de millones despilfarrados con el Plan E y similares, el Gobierno está poniendo en serio peligro la continuidad de todos los OPI, condenándolos a la inactividad y obligando a que se despida o no se renueven los contratos y becas a cientos de trabajadores ligados a la investigación", advierte CC OO.

Editorial El País 28-11-2010

Esta es una crisis genuinamente americana, pero hace tiempo que tiene en Europa su principal escenario. Los daños reales -contracción del crecimiento del PIB, elevación del desempleo y elevada tasa de mortalidad- son ya superiores a los sufridos por la economía estadounidense. Las perturbaciones financieras, aun cuando no hayan originado quiebras bancarias tan numerosas y aparatosas como las que han tenido lugar en aquella economía, llevan camino de complicar de forma muy significativa la vida entre las economías que comparten moneda y la propia dinámica de perfeccionamiento de la integración europea.
Las economías consideradas periféricas han sufrido hasta ahora las peores consecuencias de ese rápido contagio. En Grecia e Irlanda existían factores objetivos de vulnerabilidad. De forma irresponsable, el Gobierno irlandés fue el primero en asumir la garantía total de los pasivos bancarios, aunque se adelantó a anunciar un ajuste presupuestario drástico. Manteniendo, eso sí, la ventaja competitiva de un impuesto sobre sociedades tan bajo, que bien puede citarse como un caso de dumping fiscal. La precaria salud de su sistema bancario derivó en el auxilio del presupuesto público. El resultado es un déficit en el entorno del 40% del PIB, causa de esas ventas masivas de bonos públicos que llevaron los correspondientes tipos de la deuda pública a niveles sin precedentes. El nivel insostenible de la deuda pública propició el estreno de la Facilidad de Estabilidad Financiera aprobada en mayo por el Ecofin. Las condiciones impuestas a cambio de los 90.000 millones de euros garantizados tratan de reducir en los próximos tres años el déficit público en 15.000 millones, mediante sacrificios notables en los gastos sociales y en la remuneración de los trabajadores públicos.
Los ataques vendedores de bonos no han concluido. Portugal y España siguen expuestos, aunque las circunstancias sean significativamente distintas. Las dos economías ibéricas comparten una manifiesta debilidad en la recuperación del crecimiento económico. La salud de sus sistemas bancarios es mucho mejor que la del irlandés, pero los operadores financieros pueden llegar a asumir que ese sistema de vasos comunicantes entre sistema bancario y deuda pública puede reeditarse. No hay muchas razones para ello, pero hace meses que los mercados han dejado de actuar de forma absolutamente racional. Y, en última instancia, es verdad que si las economías no crecen, los deudores privados, que en el caso español tienen el grueso de la deuda total, pueden deteriorar la solvencia y la liquidez de los bancos.
Evitar la alimentación de ese círculo vicioso es obligación en primer lugar de los Gobiernos nacionales, pero las instituciones europeas y el resto de los Gobiernos de la eurozona han de procurar neutralizar la continuidad de esos ataques. Lo que está en juego ya no es solo el bienestar de los ciudadanos de las economías periféricas, sino la propia integridad de la unificación monetaria europea. Es esta una razón suficiente para que los Gobiernos de Alemania y Francia asuman que un escenario de hundimiento de economías periféricas es en sí mismo una amenaza muy seria al bienestar de sus propios ciudadanos. Transmitir de forma decidida ese apoyo es la condición necesaria para que Europa no retroceda décadas.

Lo que nos queda (coyuntura económica española

El problema actual más acuciante de la economía española, por un lado se centra en el acceso y el coste de la financiación en los mercados financieros nacionales e internacionales tanto para las familias y empresas como para las entidades crediticias y financieras e incluso para los distintos niveles de las administraciones públicas, y por otro la inexistencia de sectores económicos potentes capaces de competir en los mercados globales y por lo tanto, susceptibles de generar demanda hacia productos y servicios generados en el seno de nuestro país.
El crecimiento económico de los últimos años se ha financiado con fondos procedentes del exterior. Lo problematico es que mucha de esa deuda externa se invirtió en bienes no exportables y que no evitan las importaciones.
Por lo tanto los dos problemas antes mencionados se entrecruzan y sus efectos negativos sobre el horizonte económico español se incrementan. Por establecer una comparación con el caso irlandés, la diferencia reside en que ese mismo endeudamiento financiado con fondos exteriores ha sido utilizado en la potenciación de sectores cuya producción se dirige hacia los mercados internacionales, en lugar de orientarse hacia el mercado interno (esta es la razón por la cual las expectativas futuras de la economía irlandesa son mejores que las de la economía española, _aunque está por ver las consecuencias del drástico ajuste presupuestario del gobierno irlandés_.

Según comenta Guillermo de la Dehesa, "estos problemas están estrechamente unidos al déficit por cuenta corriente generado en la última década. Nunca se había dado importancia al déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos de un país miembro del área euro (AE), dada la supuesta convergencia condicional entre los países miembros, donde aquellos con menor nivel de desarrollo tienden a crecer a mayor ritmo que los más desarrollados, con lo que puede ser óptimo para los primeros tener un déficit por cuenta corriente y financiarlo con su mayor tasa de crecimiento de la productividad y la competitividad externa.
La convergencia condicional asume que el aumento futuro de las exportaciones netas permitirá pagar el servicio de la deuda externa contraída. Pero para que así sea es necesario que los recursos externos tomados se inviertan en la producción de bienes y servicios exportables o comerciables. Sin embargo, en España no ha sido así, ya que buena parte de la deuda externa se ha invertido en la producción de bienes no exportables o no competidores con las importaciones, al ser utilizados en buena parte en construir viviendas que no son exportables, aunque algunas hayan sido compradas por no residentes europeos aprovechando los bajos tipos reales de interés y la ausencia de riesgo de cambio españoles.
Al final, lo único que se ha conseguido es una productividad laboral muy baja y una PTF negativa, al utilizarse el auge del crédito financiado en el exterior para respaldar una burbuja de demanda interna que ahora hace difícil refinanciar toda la deuda externa tomada. Así se ha llegado a un déficit externo por cuenta corriente tan abultado. Es verdad que es muy difícil controlar un auge del crédito en algunos países miembros cuando el BCE se concentra exclusivamente en conseguir mantener la tasa armonizada de inflación al consumo (ponderada por el PIB de cada país miembro) a medio plazo dentro de sus objetivos, y los tres más grandes, Alemania, Francia e Italia, han crecido poco y con baja inflación.
Sin embargo, el eurosistema podría haber recurrido a aumentar el coeficiente de caja (obligar a los bancos a tener una mayor cantidad de dinero líquido) de forma diferenciada para cada país miembro para evitar la burbuja que se ha producido en aquellos países convergentes con mayor tasa de inflación y menores tipos reales de interés, pero no lo hizo. Felizmente, el Banco de España se atrevió a establecer el sistema de provisiones dinámicas para intentar reducir la explosión esperada del crédito".
Cuando algunas entidades de crédito tienen dificultades para hacer frente a dichos impagos y problemas de liquidez, circunstancia que ha ocurrido en muchos paises y recientemente en Irlanda (excepción hecha de Islandia que prefiríó no acudir al rescate de las entidades financieras,) transfieren parte de su deuda al Estado, al tener este que rescatarlas, reestructurarlas o suministrarlas liquidez comprando sus activos dañados para evitar que caigan en una situación de insolvencia y contagien al resto del sistema,
Como consecuencia de este "rescate masivo", el Estado se ve obligado a hacer una fuerte contracción fiscal derivada de su mayor gasto, tanto en estímulos fiscales para evitar una recesión mayor como al activarse los estabilizadores automáticos, especialmente por mayor desempleo y mayores ayudas no contributivas. Es entonces cuando se ve obligado a transferir también parte de su deuda a las familias y empresas, reduciendo sus gastos corrientes y de inversión y aumentando sus impuestos para poder reducir su déficit y refinanciar su deuda con menores costes financieros.
Ahora las familias y las empresas (que son las que financian el Estado y la Seguridad Social con sus impuestos y contribuciones) están viéndose obligadas a reducir su gasto y aumentar su ahorro para poder repagar sus préstamos hipotecarios y refinanciar sus deudas. Las entidades crediticias tienen que reducir sus préstamos y darlos más caros para poder hacer frente a sus mayores provisiones de morosidad, falencia, así como aumentar sus depósitos y vender activos para atender las mayores demandas de capital y provisiones, y finalmente, las administraciones públicas se ven obligadas a gastar menos y subir los impuestos (contracción fiscal) para poder refinanciarse en los mercados a menor coste que el actual.
El problema de las contracciones fiscales es que tienden a reducir el crecimiento económico. El FMI ha calculado recientemente que, en promedio, cada punto porcentual de PIB de contracción del gasto público reduce el crecimiento del PIB hasta medio punto porcentual dos años más tarde y aumenta el desempleo hasta tres décimas de punto dos años más tarde. Su magnitud es menor si solo se reduce el gasto corriente, pero puede ser mayor si también se reduce inversión y si además se aumentan los impuestos.
Los tres mayores gastos del presupuesto consolidado de las administraciones públicas son el coste del servicio de la deuda, el del desempleo y el de las pensiones contributivas y no contributivas. De ahí que el efecto contractivo señalado por el Fondo Monetario Internacional podría ser menor si se despeja cuanto antes el problema fiscal futuro de las pensiones y de la sanidad, lo que daría una mayor confianza general y un mayor incentivo a familias y empresas para consumir e invertir ahora, y a las entidades crediticias para deshacerse de sus activos morosos y fallidos. Además, se enviaría un claro mensaje a los mercados de que se hacen y profundizan las reformas estructurales anunciadas, reduciéndose así el coste del servicio de la deuda.
Pero el problema fiscal de las pensiones no existe en este momento, por lo tanto su reforma no es tan urgente como dice el FMI (en todo caso puede servir para dar confianza a los inversores extranjeros, pero no para reactivar la economí que es el verdadero problema) y aumentar el consumo de las familias tampoco es solución pues pasa por un irremediable incremento de las necesidades financieras

domingo, 27 de junio de 2010

Un G-20 de dos direcciones
El siguiente artículo publicado en El País por Alejandro Bolaños nos ofrece una resumida pero ámplia visión de todos los problemas presentes en la reunión del G20 celebrada en Toronto (Canadá): los desacuerdos entre las diferentes potencias y sus respectivos intereses estratégicos, las diferentes formas de abordar la salida de la crisis y las tensiones provocadas por la política económica y cambiaria de China, han marcado el debate de la reunión del G20. Los drásticos planes de ajuste en la Unión Europea chocan en Toronto con el objetivo de afianzar la recuperación económica que abandera EE UU.

ALEJANDRO BOLAÑOS 27/06/2010
Los bancos, origen de la mayor crisis económica en décadas, vuelven a acumular beneficios, si es que alguna vez dejaron de tenerlos. Las compensaciones multimillonarias a los ejecutivos del sector financiero apenas se resienten. Los Gobiernos aplican severos ajustes y promueven reformas impopulares. Los paraísos fiscales siguen captando miles de millones de euros. Los especuladores hacen su agosto con la deuda pública, desorbitada por los rescates financieros y las consecuencias de la crisis. El paro crece en todas las economías avanzadas. La mirada, cada vez más escéptica, se vuelve al G-20, el foro que se refundó en otoño de 2008 para lidiar con la recesión y acabar con "una era de irresponsabilidad". La cuarta cumbre de líderes de países ricos y emergentes, que culmina hoy en Toronto (Canadá), está llamada a dar respuestas, pero lo que abundan son las dudas. Y, esta vez, casi todas empiezan y acaban en Europa.
El gasto público, en retirada."La economía mundial se recupera más rápido de lo previsto, aunque a un ritmo desigual". Esta frase o una similar preside el arranque de los comunicados del G-20 desde la cumbre de Londres (abril de 2009). Entonces, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipaba un crecimiento mundial del 2% para este año; en Pittsburgh (septiembre de 2009), el vaticinio se elevó al 3%. Y ahora, cuando Toronto alberga la cuarta cita de los líderes de países avanzados y emergentes, el pronóstico del Fondo para 2010 ronda ya el 4%. Así que, tras la abrupta recesión de 2009, buena parte del objetivo fijado en Washington hace menos de dos años -"reestablecer el crecimiento económico"- se ha logrado. Para llegar hasta aquí se desplegó una batería de estímulos fiscales sin precedentes y se relajó la política monetaria, con tipos de interés en zona cero, hasta niveles históricos. Pero lo que hace unos meses en Pittsburgh se planteaba como una "retirada gradual" de la intervención pública, en Europa es ya una vertiginosa carrera contrarreloj.
¿Qué ha ocurrido en estos nueve meses? Los mercados y el deterioro de las cuentas públicas se han combinado para gestar un nuevo foco de tensión: primero se le llamó Grecia; luego, Portugal, y últimamente, España. Todos los expertos, con los estadounidenses Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart a la cabeza, habían anticipado que una crisis de origen financiero, como esta, desembocaría en un intenso repunte de la deuda pública: los rescates de la banca, los incentivos a la demanda para paliar la sequía de crédito privado y el aumento de la protección social (como las prestaciones por desempleo) conducen a un enorme desfase presupuestario. Resultado: el endeudamiento de los Estados avanzados ha pasado en tres años de poco más del 70% del PIB conjunto a cerca del 100%. Un matiz: los inversores, con el susto de la debacle de las Bolsas aún en el cuerpo, recibieron con los brazos abiertos las emisiones de deuda pública y aceptaron rentabilidades bajísimas (financiación barata para los Estados) a cambio de seguridad. Hasta que llegó el fiasco de Grecia.
Desde que se confirmó en enero que las cuentas públicas griegas se habían falseado y que la capacidad del país de afrontar la deuda quedaba en entredicho, los especuladores hincaron el diente en Europa. Se podía elegir presa: Grecia lo había dejado fácil, pero también los países afectados por el estallido de burbujas inmobiliarias y con sectores privados muy endeudados (España o Irlanda), países con tasas de crecimiento anémicas (Portugal), niveles de deuda pública ya muy altos (Italia) o emergentes con pies de barro (Lituania, Hungría). Son argumentos que se agigantaron al hacerse patentes las dificultades y dudas de la zona euro para respaldar a Grecia -salvadas in extremis con un fondo de rescate de 750.000 millones para países con problemas-. De paso, ponían en evidencia también a la banca europea, cuyos balances se habían llenado de títulos de deuda pública que perdían valor a toda pastilla. Una voz unánime se levantó entonces en las cancillerías del Viejo Continente: llegó la hora del ajuste del sector público. Cuanto más rápido e intenso, mejor.
Recortes al salario de los funcionarios, recortes a la inversión pública, recortes a los subsidios sociales, cancelación de los programas de estímulo fiscal, subidas de impuestos... La receta se extiende por todos los Gobiernos europeos, y es esa unanimidad la que plantea dudas. El tijeretazo en Grecia, España o Irlanda, como línea de defensa ante la presión de los mercados, se extiende a Francia, Alemania o Reino Unido, pese a que el coste de endeudarse para estos países sigue siendo muy bajo, y el sector privado crece aún a un ritmo muy débil.
"Nuestra mayor prioridad en Toronto tiene que ser salvaguardar el crecimiento; no podemos perder vitalidad ahora", fue la advertencia que lanzó el presidente de EE UU, Barack Obama, antes de viajar a la ciudad canadiense. En la Administración estadounidense ha calado la idea de que el ajuste concertado de Europa se parece mucho a una "retirada prematura de los estímulos fiscales", precisamente lo que se pactó evitar en Pittsburgh. La prensa estadounidense lo ha bautizado como un "momento Hoover", en recuerdo del presidente estadounidense al que se atribuye el error de reducir el gasto público demasiado pronto y prolongar así la Gran Depresión de 1929. En el horizonte, el riesgo de una recaída.
EE UU ha hecho bandera de graduar la retirada de los estímulos fiscales. La Administración Obama pelea en el Congreso estadounidense por prorrogar las ayudas a los parados o los beneficios fiscales para las empresas, pese a acumular también elevados niveles de déficit (11% del PIB) y deuda pública (más del 92%). Pero, aunque en el comunicado que se publique hoy se brindará de nuevo por salvaguardar la recuperación económica, la presión europea para dar más relevancia a la consolidación fiscal es enorme. Por la vía de los hechos -ajustes presupuestarios ya en marcha- y de las palabras. "Para la inmensa mayoría, reequilibrar las finanzas públicas es la prioridad; para una minoría, la prioridad es el apoyo público al crecimiento", sintetizó la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, en la reunión preparatoria de la cumbre, hace tres semanas, en Corea del Sur.
El Gobierno británico, que hasta ahora compartía la óptica de EE UU, acaba de echar el freno al gasto público con un plan que promete nuevos ajustes. La UE, además, ha sumado como aliado a Japón -el recién elegido primer ministro, Naoto Kan, anunció que limitará los incentivos a la demanda privada y congelará el presupuesto- y a Canadá, que pretende incluso fijar objetivos de déficit y deuda pública para los próximos años. Enfrente, además de EE UU, se sitúan potencias emergentes como China y Brasil, que creen que los Gobiernos de algunos países avanzados (y de forma singular, Alemania) deben hacer más por reactivar la demanda interna para favorecer el comercio internacional.
La reforma financiera pasa de largo.
Los líderes del G-20 redoblarán su compromiso de culminar la amplia reforma financiera que se pactó en Londres. Pero el propio calendario establecido por el club de países ricos y emergentes limita los posibles logros de la cumbre canadiense. El Consejo de Estabilidad Financiera hará público un informe sobre los cambios regulatorios que se están adoptando para afrontar, en caso de crisis, la liquidación ordenada de grandes entidades, determinantes en el sistema financiero internacional. Y sobre cómo endurecer el control sobre estas entidades (con más poderes a los supervisores y mayores requerimientos de capital). Pero el examen definitivo tendrá que aguardar a la cumbre de noviembre, en Corea del Sur. También se analizará entonces el trabajo del comité de Basilea (que aúna a los bancos centrales) para elevar la calidad del capital exigible a las entidades financieras, promover la acumulación de activos que sirvan como colchón de liquidez o establecer una medida homogénea del nivel de endeudamiento admisible. En Pittsburgh se acordó que el desarrollo de estas medidas, que persiguen limitar la apuesta de la banca por inversiones excesivamente arriesgadas, se haría de forma gradual entre 2011 y 2012, para evitar que el aumento de las exigencias de capital se traduzca en menos préstamos a empresas y familias, justo cuando el crédito privado escasea. Varios Gobiernos europeos, con Alemania y Francia en vanguardia, sostienen que ese periodo puede ser incluso demasiado corto y defienden una aplicación a la carta para evitar recaídas económicas. Una hipótesis que también se abrió paso en la reunión preparatoria de la cumbre de Toronto. Es un argumento similar al que emplea la banca, que teme un drástico recorte de beneficios y presiona para limitar los daños. El Instituto de Finanzas Internacionales, que reúne a las principales entidades de los países avanzados, sostiene que las nuevas normas reducirían el PIB de Europa, Japón y EE UU hasta un 3% entre 2011 y 2015 por el descenso del crédito, lo que destruiría 10 millones de puestos de trabajo. Nout Wellink, que dirige el comité de Basilea, cree que esos cálculos son "una locura" y limita el impacto a un 0,5% del PIB mundial.
Otras áreas de la reforma financiera, como la equiparación de las normas contables, el registro y supervisión de los hedge funds (fondos de alto riesgo) o el desarrollo de normas para dar más transparencia al mercado de los derivados financieros, siguen su curso en el seno de los organismos reguladores internacionales, el Senado de EE UU (Obama cuenta con sacar adelante sus propuestas en julio) o en las instituciones europeas.


Obama lo vuelve a hacer.
La cumbre del G-20 en Londres, en marzo del año pasado, fue el estreno internacional del nuevo presidente estadounidense. Y Barack Obama lo hizo a lo grande, con el anuncio de una amplia reforma de la supervisión del sector financiero en Estados Unidos, cuando apenas llevaba tres meses en la Casa Blanca. Ahora, cuando el G-20 evidencia las dificultades para acordar nuevas normas de regulación y garantizar su aplicación universal, Obama vuelve a lograr una posición ventajosa en el debate tras lograr que la Cámara de Representantes y el Senado se pusieran de acuerdo, apenas 48 horas antes de la cumbre, para aprobar la reforma que anunció en 2009.
La nueva, y muy compleja, normativa estadounidense, debe pasar aún por la votación definitiva del Senado y el Congreso. Y durante su tramitación parlamentaria se ha dejado pelos en la gatera, como los resquicios abiertos para que la banca pueda seguir invirtiendo en derivados. Pero la maratoniana jornada legislativa del pasado viernes permite de nuevo a Obama predicar con el ejemplo, un valor al alza en las cumbres del G-20, donde abundan las palabras huecas. Buena parte de la reforma internacional sigue pendiente aún, pero el presidente estadounidense afrontará el debate definitivo, de aquí a final de año, con el aval de que cumple con los compromisos. Y la constatación de que se mueve más rápido que los líderes europeos.
China se sacude la presión.
La incorporación de los países emergentes al puesto de mando mundial, y sobre todo, del gigante asiático, trastoca la marcha de las grandes cumbres, antaño cocinadas a fuego lento desde ambos lados del Atlántico. Cuando el G-20 apostó por los incentivos fiscales, China dejó atrás a Europa y EE UU al poner en marcha el paquete de medidas más ambicioso, con un multimillonario plan de inversiones públicas. Cuando el G-20 abordó la lucha contra los paraísos fiscales, fue China la que presionó para limitar las exigencias de transparencia (el abuso del secreto bancario cunde en Hong Kong y Macao) y estuvo a punto de dar al traste con las negociaciones. Cuando el G-20 anunció que iba a triplicar los recursos a disposición del FMI, China se apresuró a ofrecer 100 millones de euros -la cantidad final fue luego menor-, reforzando así su exigencia de más poder en el Fondo. Ahora, con la apreciación del renminbi, vuelve a marcar el ritmo.
En Toronto se pone la primera piedra de lo que EE UU dio en llamar Marco para un Crecimiento Sostenible. Desde la cumbre de Pittsburgh, el Fondo Monetario Internacional ha recabado información de los países del G-20 para aconsejar cambios en los modelos de crecimiento y mitigar así los desequilibrios que potenciaron la crisis económica. El ejemplo más claro es, precisamente, la relación EE UU-China. El tradicional consumismo estadounidense creció en paralelo a las exportaciones chinas. Y China reinvirtió buena parte del superávit comercial en el mercado financiero estadounidense, lo que contribuyó a abaratar el crédito y, entre otras cosas, a elevar de nuevo el consumo y facilitar las apuestas financieras arriesgadas.
El estudio del FMI tenía las cartas marcadas. La crisis ha hecho parte del trabajo que se le exige a EE UU, al forzar a las familias y empresas estadounidenses a aumentar sus tasas de ahorro. Todo estaba preparado para elevar la presión sobre China: debía apreciar su moneda, devaluada de forma artificial, para encarecer sus exportaciones y favorecer las importaciones. Pero Pekín, al desanclar la cotización del renminbi del dólar y permitir una ligera apreciación, desbarató la estrategia. La medida le viene bien para reactivar el consumo, pero sobre todo para mantenerse al timón. No hay ningún compromiso sobre hasta cuándo permanecerá abierta la banda de fluctuación (0,5% sobre el valor de cierre), pero el paso ha sido suficiente para ganarse el unánime aplauso internacional, justo cuando el Congreso estadounidense debatía medidas de represalia.
Berlín, tenemos un problema.
La nueva doctrina para mitigar los desequilibrios dicta que países con superávit comercial persistente (como Alemania) y altas tasas de ahorro (como Alemania) deben hacer lo posible por animar su demanda interna. Que es justo lo que el Gobierno de Angela Merkel ha decidido no hacer. "Alemania debería mantener sus estímulos fiscales y ampliarlos hasta 2011, en lugar de comenzar ahora con su mal concebida austeridad", preconiza el economista estadounidense Nouriel Roubini en un reciente artículo. Y, sin embargo, el Ejecutivo de Merkel se ha puesto a la cabeza de la procesión del tijeretazo, con un ajuste fiscal valorado en 80.000 millones de euros a partir de 2011.
En un imposible ejercicio de equilibrio, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, mantuvo hace una semana durante su visita a Madrid que Alemania cumplía con la máxima de la retirada gradual de los estímulos fiscales. Pero lo cierto es que, con su decisión, Alemania obliga a otros países europeos con peores perspectivas económicas a hacer ajustes más severos aun para que el coste de su deuda pública no se dispare en los mercados, volcados ahora en comprar títulos alemanes.
Merkel insiste en las últimas semanas en extender el culto a la austeridad fiscal, recogido incluso en la Constitución alemana, a todos los países avanzados. "No hay que continuar con los estímulos cuando ya se ha afianzado la recuperación económica", sostuvo esta semana. Su celo por la contención del gasto público, que le llevó a retrasar el fondo de rescate a Grecia hasta asegurarse de que el Gobierno heleno tomaba drásticas medidas de ajuste, contrasta con su resistencia a publicar y extender las pruebas de fortaleza financiera hechas a las principales entidades europeas.
El impuesto a la banca, en el laberinto.
Un nuevo indicio de que el poder combinado de EE UU y Europa ya no es lo que era. La Administración Obama ultima un impuesto que gravará con un 0,15% los activos de las principales entidades estadounidenses para conseguir más de 70.000 millones de euros en los próximos 10 años. Y el Consejo de la UE acaba de aprobar el establecimiento de una tasa a la banca, amén de defender que el G-20 "estudie y desarrolle" una tasa a todas las transacciones financieras. Pero ni los países emergentes, que no se sienten responsables de la crisis financiera, ni algunos países avanzados, como Canadá o Australia, cuyas entidades no incurrieron en excesos, están por la labor. Tampoco lo está el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Y la posición europea, ahora hegemónica, puede agrietarse cuando se ponga negro sobre blanco. Alemania y la Comisión Europea defienden que el nuevo impuesto a la banca nutra fondos nacionales que sirvan para reestructurar a las entidades en futuras crisis, mientras que Francia y Reino Unido quieren que se trate como un ingreso más del presupuesto de cada país.
España entra en escena.
Ha estado en boca de todos en las últimas semanas. El permanente castigo de los inversores a los títulos del Tesoro, pese a que el Gobierno anunció un cuantioso plan de ajuste y una amplia reforma laboral, se retroalimentaba con rumores sobre la solvencia del Estado español, y sobre todo, de la banca, golpeada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y muy endeudada con entidades alemanas y francesas. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero negó desde el principio que España necesitara acudir al fondo de rescate de la UE, pero lo que sí hubo fue una suerte de rescate moral, con encendidas muestras de apoyo de Strauss-Kahn y Obama, en contraste con la calculada ambigüedad de Merkel. Pero fue la decisión de publicar las pruebas de resistencia hechas a la banca española, antesala de una iniciativa similar en toda la UE, lo que permitió aflojar la presión. "¡Dios salve a Zapatero!", llegó a proclamar Wolfgang Münchau, editorialista de cabecera del diario británico Financial Times. EE UU y Reino Unido echan en cara a la zona euro falta de transparencia sobre la situación real de la banca.
Paraísos fiscales, bonus y otros olvidos.
La lista negra de paraísos fiscales, uno de los principales éxitos de la cumbre de Londres, está ya vacía. La mayoría de los centros financieros implicados se limitó a cumplir con la exigencia mínima impuesta por la OCDE (firma de acuerdos de intercambio de información con 12 países), lo que ha llevado al Parlamento europeo a plantear nuevos requisitos, como obligar a las multinacionales a publicar la información económica y fiscal de todas sus filiales o a generalizar el intercambio de información. No ha habido sanciones, como no las hay en el caso de las remuneraciones de los ejecutivos.
Los impuestos a los bonus en Reino Unido o Francia han aumentado la recaudación, pero no han limitado las compensaciones. Y aunque se extiende la petición de información más detallada, a los supervisores solo les queda la opción de exigir a las entidades que eleven su capital en caso de que el pago de esos bonus incentive el riesgo. En el fondo de la agenda queda también la negociación para un nuevo acuerdo de comercio internacional: el compromiso es cerrar la llamada Ronda de Doha este año, aunque una promesa similar quedó incumplida ya en 2009.

domingo, 28 de marzo de 2010

sábado, 27 de marzo de 2010

Los tipos de cambio

Laboratorio de ideas - BREAKINGVIEWS.REUTERS CHINA
Doble plan, doble dolor
JOHN FOLEY 21/03/2010

En el presente artículo y en los que vendrán los próximos dias, quiero poner de manifiesto la importancia de los tipos de cambio de las monedas en relación a algunos de los conceptos clave de las economías de los diferentes países como son: la competitividad del país, la puesta en marcha de políticas macroeconómicas, el equilibrio de la balanza de pagos, las tasas de desempleo, etc...
Según un informe elaborado por la UNCTAD, la dinámica de la crisis es consecuencia de los fallos en la desregulación financiera nacional e internacional, las constantes inestabilidades mundiales, la inexistencia de un sistema monetario internacional y las profundas discrepancias entre las políticas comerciales, financieras y monetarias mundiales.¿Qué significa ésto?. Que los tipos de cambio vigentes en los mercados internacionales y las políticas monetarias gubernamentales de cada país están en el epicentro de la crisis actual

Los socios comerciales de China suelen poner objeciones a sus zapatos, papel y neumáticos baratos. Sostienen que un tipo de cambio fijo y bajo les da a los proveedores chinos una ventaja injusta. Pero la fabricación en serie de productos de exportación para los países pobres no es el único objetivo de China. El otro es fabricar productos para los países ricos. Este doble plan va a generar más sufrimiento comercial.


Una China pobre y muy poblada debe producir gran cantidad de productos de poco valor para dar trabajo a sus cerca de 200 millones de obreros. Para lograr eso, un yuan barato es importante, o incluso esencial. A los compradores extranjeros de zapatos o juguetes les importa más el precio que la tecnología o la artesanía.
Pero a la larga, los países pobres se hacen ricos fabricando lo que hacen los países ricos. Eso ya está sucediendo en China, donde el porcentaje de labores exclusivamente de ensamblaje para sus exportaciones procesadas ya ha caído bruscamente. Las exportaciones de China son ahora tan sofisticadas como las de un país cuatro veces más rico, según el economista Dani Rodrik. Fijémonos en los ferrocarriles de alta velocidad. Las empresas chinas compiten codo con codo con los proveedores franceses y coreanos por el nuevo enlace de alta velocidad de Arabia Saudí. O en los coches: el fabricante de automóviles chino Geely pronto podría convertirse en el proveedor de los famosos taxis negros de Londres. Para estos productos, un yuan barato es menos importante que la tecnología o la aptitud de los ingenieros.
Es normal que la industria evolucione a medida que los países se hacen más ricos. Pero desafortunadamente para sus socios comerciales, China puede ser pobre y rica al mismo tiempo. Uno de los motivos es su tamaño: una población de 1.300 millones de personas puede proporcionar muchos operarios e informáticos.
El otro es el enorme excedente de ahorros. Éstos proporcionan a China más fondos para invertir en cosas que tardan mucho tiempo en producir una rentabilidad financiera -educación, infraestructuras de transporte e investigación- que los que tienen sus rivales de los mercados incipientes como India. Algún día China será mayoritariamente rica; y cuando lo sea, será un socio comercial más manejable. Mantener bajo el valor de la moneda no parecerá entonces tan prioritario. Mientras tanto, una China en expansión seguirá ganando cuota de mercado tanto en los trenes de alta tecnología como en las zapatillas de deporte de gama baja. -

domingo, 14 de marzo de 2010

Entrevista a Jeffrey Sachs

"Reducir el déficit es lo más importante en estos momentos"
J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU –
El País Madrid - 14/03/2010

La entrevista que se realizó al Sr. Sachs pone de manifiesto, a que tipo de crisis nos estamos enfrentando (más allá del ladrillo) y que cambios deben producirse para poder salir de la misma. En la misma entrevista, vuelve a salir a la palestra un tema que últimamente está siendo muy recurrente por parte de expertos en materia económica y financiera: la deuda externa española y el déficit público

Jeffrey Sachs, catedrático de la Universidad de Columbia y asesor del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pregunta. ¿Por qué está siendo tan lenta la recuperación?
Respuesta. El problema es que nuestra crisis es estructural; no se trata de un momento bajo del ciclo. Necesitamos cambios estructurales en nuestra economía, y eso significa un nuevo sector energético, nuevas tecnologías del transporte... Tenemos que combinar la recuperación con nuestros desafíos de sostenibilidad. Es una agenda complicada y aún no la hemos puesto en marcha. Darle al botón de los tipos de interés ya no será suficiente para sacarnos de problemas como los que atravesamos.
P. ¿Qué es más importante ahora, reducir el déficit o mantener los estímulos a la economía?
R. Entrar en una trayectoria de reducción del déficit es lo más importante en estos momentos.
P. ¿Cómo ve la economía española? El país ha sido castigado en los mercados de deuda...
R. Creo que estos ataques sobre Grecia, Portugal o España son exagerados. Lo que sí es importante es que el Gobierno español muestre una trayectoria creíble de reducción del déficit. Por lo que oigo en mis reuniones con el Gobierno, estoy convencido de que es así. España no está fuera de control presupuestario. Está recibiendo un golpe duro, pero está preparada para equilibrar el déficit con subidas de impuestos y recortes en el gasto. Ése es el mensaje que se debe enviar a los mercados: que hay un marco financiero a medio plazo que tiene sentido.
P. ¿Qué se puede hacer para acelerar la salida de la crisis?
R. España necesita nuevos impulsos al desarrollo económico. El país ha vivido un boom de la construcción que no volverá pronto. España tendrá que crear empleo en otros sectores; en las exportaciones de bienes y servicios, por ejemplo. Creo que ése es el gran desafío de España, que tiene mucho que ofrecer al mundo. Es posible una recuperación liderada por las exportaciones.
P. ¿Están incurriendo los bancos en prácticas como las que provocaron la crisis?
R. La respuesta es sí. No se ha puesto en práctica una buena regulación y tampoco me convence nuestra política monetaria, porque mientras los tipos de interés estén tan cerca del cero las probabilidades de que los comportamientos especulativos reaparezcan son muchas. Me preocupa que estemos creando otra burbuja en lugar de una recuperación a largo plazo. Necesitamos una regulación financiera y una política macroeconómica distinta para revitalizar la actividad. No estoy satisfecho con lo que tenemos en estos momentos.
P. La reforma del sistema financiero de Obama afronta tremendos obstáculos en EE UU...
R. Como sucede siempre, este tipo de propuestas están sometidas a presiones enormes de los lobbies. Hay que recordar que Wall Street es el mayor lobby de EE UU y el mayor contribuyente de las campañas electorales. Por eso no es fácil sacar adelante una reforma financiera. También opino que la Administración de Obama llegó demasiado tarde con su propuesta y que durante su primer año estuvo demasiado cercana a los bancos.

lunes, 8 de marzo de 2010

La reforma financiera en EE.UU por Paul Krugman y Sandro Pozzi

Los dos artículos publicados a continuación analizan los problemas con los que se va encontrando el proyecto del Presidente norteamericano de poner límites al sector financiero norteamericano, y de ésta forma, evitar que se vuelva a repetir la peor crisis finaciera que se recuerda desde la famosa Crisis del 29 y que han llevado a casi todos los gobiernos de los paises desarrollados a poner cuantiosas cantidades de dinero público, a disposición de los bancos. Lo que se ha buscado con esta actuación, casi coordinada, por parte de todos los gobiernos es evitar una quiebra masiva y generalizada de los bancos y demás entidades financieras. Con ésta actuación lo que se ha querido evitar (y de momento se ha conseguido) es un agravamiento de la crisis, que de haberse producido, sus efectos podrían ser peores que los provados por una guerra mundial

La reforma de Obama languidece
Los cambios en la supervisión del sistema financiero tropiezan con serios obstáculos en EE UU
SANDRO POZZI 07/03/2010

Un año después de vender un cambio radical en la supervisión del sistema financiero, el tiempo se le echa encima a Barack Obama para sacar adelante una de las dos grandes reformas con las que quiere marcar su presidencia. La oposición republicana es feroz en el Senado. Pero la iniciativa del presidente de Estados Unidos tampoco cuenta con el respaldo de los demócratas moderados, lo que le obliga a ser flexible y aceptar unos cambios que favorecerán más de lo que se pensaba o deseaba a los gigantes de Wall Street.
Algunos demócratas se suman a los republicanos y rechazan el plan
Con cada obstáculo salvado, el proyecto se aleja más de su objetivo inicial
Se habla y se dice mucho estos días en Washington. Pero se avanza con dificultad 18 meses después de que el Departamento del Tesoro y la Reserva Federal (Fed) tuvieran que intervenir para salvar el sistema financiero de su peor crisis en ocho décadas. Con cada obstáculo salvado, el plan se aleja más del objetivo inicial de poner coto a los excesos que causaron el terremoto financiero.
El temor es que la reforma se limite a un traspaso de poderes y no transforme el statu quo. Es lo que está pasando con el corazón de la propuesta de Obama: la creación de una agencia independiente que proteja al consumidor de abusos en productos financieros como hipotecas y tarjetas de crédito. La Cámara de Representantes le dio su bendición antes de la Navidad, pero en el Senado la cosa es muy diferente y todo apunta a que el concepto original quedará muy tocado.
... La gran dificultad, por tanto, estará en ver la autonomía real con la que contará el nuevo organismo para dictar normas, en definitiva, qué poder tendrá. El grupo de presión Americans for Financial Reform advierte del peligro de que la reforma acabe siendo una víctima de los mismos bancos que causaron la crisis. "La propuesta revisada no ofrece lo que se necesita para proteger a las familias ni al sistema financiero en su conjunto" de los excesos, opinan sus responsables, quienes consideran una ironía que se quiera poner la agencia en manos de la Fed.
Y ahí llega el otro punto controvertido. El segundo pilar de la propuesta original de Obama pasaba por reforzar el papel de la Reserva Federal en la supervisión de los riesgos. Pero tanto demócratas como republicanos son muy críticos con el trabajo del banco central previo a la crisis y reprochan a sus dirigentes no haber prevenido el estallido de la burbuja hipotecaria.
Hace tres meses la cosa pintaba muy mal para la institución que hoy preside Ben Bernanke. El senador Dodd proponía cortarle las alas para que pudiera concentrarse en la gestión de la política monetaria. Ahora, sin embargo, parece que el profesor de Princeton está logrando recuperar la confianza para que la Reserva Federal emerja como el principal regulador del sistema financiero. Bernanke fue contundente en su primera intervención pública ante el Congreso tras ser reelegido para presidir durante cuatro años más la Fed. Retirar los poderes de supervisión de los que dispone el banco central, dijo, "será un gran error". En este sentido, explicó que la crisis financiera demuestra que los grandes bancos necesitan una "estructura de supervisión consolidada".
"No se puede retirar del sistema a la institución con la capacidad, el conocimiento y la preparación técnica para lidiar con los riesgos sistémicos", subrayó Bernanke, mientras intentaba ganarse la confianza de los congresistas diciéndoles que en el seno de la Fed se están haciendo cambios estructurales para mejorar la calidad de la supervisión y evitar así errores pasados. A cambio de más poder, aceptó que la entidad sea auditada.
El tercer elemento en el aire se refiere a la idea lanzada por Obama de prohibir que los bancos especulen con fondos de los depósitos garantizados de sus clientes, la llamada Norma Volcker. En lugar de obligar por ley a las entidades bancarias a abandonar sus negocios en los mercados de capitales, el Senado quiere que sean los reguladores los que restrinjan determinadas actividades caso por caso.
Bernanke opinó que la medida sería difícil de aplicar y tendría consecuencias no deseadas. Las claves para evitar los problemas vistos durante la crisis, dijo el presidente de la autoridad monetaria, son fortalecer la disciplina de mercado, forzar a los bancos a ampliar su colchón de capital y someter las actividades de riesgo a un mayor control.
Cuando se analiza como quedarán las otras partes del sistema regulador, la propuesta parece quedarse corta. Todo apunta a que ésta se quedará en un traspaso de poderes, con la Fed vigilando a las grandes instituciones y cediendo al Tesoro y a la FDIC algunas funciones.
El think tank conservador American Enterprise Institute califica de simplista echar la culpa del bloqueo de la reforma financiera a las diferencias partidistas y recuerda que 27 demócratas votaron contra la propuesta del congresista Barney Frank en la Cámara de Representantes...
...Alan Blinder, profesor en Princeton, decía esta misma semana en un artículo que no hacer nada después de lo sucedido en Wall Street sería "una vergüenza". Lo que se pregunta ahora es si a la vista de lo que hay sobre la mesa, la reforma será viable. "El plan A murió hace mucho tiempo. Al plan B le cuesta respirar. Así que es el momento de preparar un plan C", apuntó Blinder.
En Wall Street también se respira un aire de frustración. No ve una discusión clara sobre el reparto de responsabilidades entre organismos del Estado. La manera de salvar la reforma, dicen, pasa por solucionar a las dos cuestiones más urgentes: la supervisión de los riesgos sistémicos y cómo desmantelar de forma ordenada las entidades demasiado grandes para quebrar, un proceso similar al que se está viendo con la aseguradora AIG.
Pero, sobre todo, el sector financiero quiere que acabe el debate cuanto antes porque desea dejar de ser el centro de la diana política. A la banca le despista el continuo cambio en las reglas de juego, y sus ejecutivos temen que ante el bloqueo legislativo, la Casa Blanca se vea apremiada a actuar por su cuenta.



El final de la reforma financiera
PAUL KRUGMAN
Publicado por El País 07/03/2010

Esta es la situación. Hemos atravesado la segunda peor crisis financiera de la historia mundial y apenas hemos empezado a recuperarnos: 29 millones de estadounidenses no pueden encontrar trabajo, al menos no a tiempo completo. Sin embargo, el impulso de llevar a cabo una reforma bancaria seria se ha perdido. Ahora la pregunta, por lo visto, es si conseguiremos un proyecto de ley aguado o ninguno en absoluto. Y odio decir esto, pero la segunda opción empieza a parecer preferible.

Es mejor que no haya reforma que una reforma cosmética que encubra la falta de actuación
El problema radica en el Senado, lo cual no es demasiado sorprendente, y principalmente, aunque no por entero, en los republicanos. La Cámara de Representantes ya ha aprobado un proyecto de reforma bastante drástico, más o menos en línea con lo propuesto por la Administración de Obama, y el Senado probablemente podría hacer lo mismo si funcionase según el principio de gobierno de la mayoría. Pero no es así, y cuando la oposición casi universal de los republicanos a una reforma seria se suma a la indecisión de algunos demócratas, el panorama es sombrío.
¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Y deberían los defensores de la reforma aceptar las concesiones que todavía podrían desembocar en algún tipo de proyecto de ley?
Muchos de los que se oponen a la versión de la reforma bancaria de la Cámara presentan su postura como una cuestión de principios. Los republicanos de la Cámara, cuando presentaron su propuesta alternativa, afirmaban que terminarían con los excesos bancarios introduciendo una "disciplina de mercado" (básicamente, prometiendo no rescatar a los bancos en el futuro).
Pero eso son imaginaciones. Por una parte, a la hora de la verdad, los Gobiernos siempre terminan rescatando a las instituciones financieras clave durante una crisis. Y de forma más general, depender de la magia del mercado para mantener los bancos a salvo siempre ha sido un camino hacia el desastre. Hasta Adam Smith lo sabía: puede que haya sido el padre de la economía de libre mercado, pero sostenía que la regulación bancaria era tan necesaria como los protocolos antiincendios en los edificios urbanos, y defendía una prohibición de los préstamos de alto riesgo y alto interés, la versión del siglo XVIII de las hipotecas subprime. Y la lección se ha visto confirmada una y otra vez, desde el pánico de 1873 hasta la Islandia actual.
Sospecho que hasta los republicanos, en el fondo, comprenden la necesidad de una reforma real. Pero su estrategia de oponerse a todo lo que proponga la Administración de Obama, unida al atractivo de los dólares del sector financiero -allá por diciembre, destacados dirigentes republicanos hicieron piña con los grupos de presión de los bancos para coordinar sus campañas antirreforma-, se ha impuesto sobre todos los demás argumentos.
Dicho esto, algunos republicanos podrían, sólo hipotéticamente, verse persuadidos para apoyar una versión muy debilitada de la reforma; en concreto, una que elimina un punto clave de las propuestas de la Administración de Obama: la creación de un organismo fuerte e independiente que proteja a los consumidores. ¿Deberían los demócratas aceptar semejante reforma aguada?
Yo opino que no. Hay ocasiones en que hasta una reforma enormemente imperfecta es mucho mejor que nada; éste es claramente el caso de la asistencia sanitaria. Pero la reforma financiera es diferente. Un proyecto de ley de asistencia sanitaria imperfecto puede revisarse a la luz de la experiencia, y si los demócratas consiguen que se apruebe el plan actual, habrá una presión constante para mejorarlo. Por el contrario, una reforma financiera débil no se vería puesta a prueba hasta la siguiente gran crisis. Todo lo que haría es generar una falsa sensación de seguridad y proporcionar una hoja de parra a los políticos que se oponen a cualquier medida seria; luego llegaría el batacazo.
Es mejor, por tanto, declararse a favor y poner a los enemigos de la reforma en evidencia. Y, faltaría más, hagamos hincapié en la polémica que ha despertado la propuesta de un organismo de protección financiera de los consumidores.
No cabe duda de que los consumidores necesitan una protección mucho mejor. El fallecido Edward Gramlich -un funcionario de la Reserva Federal que trató en vano de lograr que Alan Greenspan tomase medidas contra los préstamos nocivos- resumía perfectamente el razonamiento allá por 2007: "¿Por qué los productos crediticios más arriesgados se venden a los prestatarios menos sofisticados? La pregunta se responde por sí misma: los prestatarios menos sofisticados probablemente son embaucados para que acepten estos productos".
¿Es importante que esta protección la proporcione un organismo independiente? Debe de serlo, o los grupos de presión no estarían haciendo campaña con tanta insistencia para evitar la creación de dicho organismo.
Y no es difícil ver por qué. Algunos han sostenido que el trabajo de proteger a los consumidores puede y debe hacerlo la Reserva Federal, o bien -como se propone en una solución que en estos momentos parece improbable- una unidad integrada en el Departamento del Tesoro. Pero recuerden que, hace no mucho, Greenspan era el presidente de la Reserva Federal y John Snow era el secretario del Tesoro (ministro de Hacienda). Caso cerrado. El único modo de que los consumidores estén protegidos bajo los futuros Gobiernos antirregulación -y, créanme, dado el poder de los grupos de presión financieros, esos Gobiernos llegarán- es que haya un organismo cuya única razón de existir sea controlar los abusos bancarios.
En resumen, por tanto, es hora de decir "hasta aquí hemos llegado". Es mejor que no haya reforma, y que ello vaya unido a una campaña para nombrar y avergonzar a los culpables, que una reforma cosmética que simplemente encubra la falta de actuación.
Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times News Service. Traducción de News Clips.